Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
La Navidad se expresa de diversas formas. Para algunos, es el recuerdo del nacimiento de Jesús; para otros, la creencia en Santa Claus. La Navidad es una fecha de regocijo colectivo o de celebración individual; es un momento para compartir, alegrarse y sonreír. En esta época no debería haber espacio para la tristeza.
A mí me ha correspondido presenciar la alegría de la gente en distintos lugares. Antes de llegar a la “tierra de los sueños” —Estados Unidos—, mis pies estuvieron en tierras bolivianas, donde la Navidad era casi enteramente una festividad dedicada a los niños y las niñas.
En cierto modo, se trataba de una fecha menos comprometedora en términos económicos para los padres, quienes solo debían solventar los regalos de los hijos pequeños. A las familias de clase media alta les alcanzaba incluso para comprar ropa nueva y algunos juguetes para sus niños.
Lo más interesante de la celebración boliviana ocurría a la medianoche, a la hora cero del 25 de diciembre, momento en que se conmemora el nacimiento de Jesús. Las familias se organizaban alrededor de una picana, una sopa especial de pollo, que cada uno de los invitados compartía con una gran sonrisa en el rostro.
Hoy, la celebración de la picana ha cambiado un poco. Ahora se sirve la noche del 24 de diciembre y, al igual que otras festividades afectadas por la globalización y las nuevas formas de comunicación, la celebración se ha profundizado y extendido. Ya no es una festividad exclusiva de los niños, sino que involucra a todos los miembros de la familia. Los regalos son para todos. Lo que no cambia es la felicidad que contagia a cada uno de los integrantes de la familia boliviana.
El año pasado tuve la oportunidad de pasar los días previos a la Navidad en tierras colombianas, donde la celebración religiosa es más arraigada que en Bolivia. No pueden faltar las novenas, celebraciones religiosas con cantos de villancicos que recuerdan el nacimiento del Niño Jesús.
En medio de estas celebraciones, la gente —dividida en grupos— realiza donaciones a organizaciones sin ánimo de lucro que atienden a los más necesitados. Al finalizar las novenas, los asistentes comparten diversos “bocaditos” en un encuentro lleno de alegría y calidez humana.
Aquí, en Estados Unidos, dependiendo de la comunidad en la que se viva, la celebración de la Navidad suele estar enfocada en Santa Claus, la figura mítica que supuestamente reparte regalos a los niños y niñas.
Así, estés donde estés, la Navidad es una fecha para la celebración y la alegría. No importa de dónde provengas; lo importante es compartir. ¡Feliz Navidad!
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
