Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
¿El presidente está o no sujeto a las leyes de un Estado (país)? La respuesta es compleja y depende mucho a quién se consulte o a quién se le pregunte.
Esta pregunta cobra especial relevancia hoy, debido a los trastornos que viven diversas sociedades del mundo por el hecho de que sus presidentes están cometiendo toda clase de abusos contra el Estado y la sociedad.
Ni el más pragmático y sensato de los filósofos políticos estaría de acuerdo con el proceder de Donald Trump al utilizar a un grupo de manifestantes para violentar las instalaciones del Estado (el Congreso) y violar las leyes que nosotros, los ciudadanos, hemos aceptado como principios fundamentales de convivencia social.
Nicolás Maquiavelo, el más pragmático de los filósofos clásicos, acepta la idea de que el Príncipe (el presidente, en nuestro caso) ejerza el poder, incluso más allá de la ley en situaciones extraordinarias o de emergencia. Lo más importante es que ese ejercicio del poder tenga o traiga beneficios para sus súbditos, el pueblo o la sociedad.
Lo anterior no implica que el presidente pueda actuar como un tirano. “El príncipe sabio” —dice Maquiavelo— “debe ser consciente de las leyes y costumbres de su Estado, y utilizarlas cuando le convengan, pero también debe estar dispuesto a ignorarlas o modificarlas si es necesario para su propia seguridad y la del Estado”.
En este contexto, Maquiavelo podría haber estado de acuerdo con el proceder de Álvaro Uribe, expresidente de Colombia, al utilizar los medios necesarios para estabilizar los problemas de inseguridad de los colombianos, incluso llegando a transgredir la ley con el fin de deshacerse de los grupos al margen de la legalidad, como son los narcotraficantes de la guerrilla.
Sin embargo, Maquiavelo no habría aprobado la alianza de Uribe con los paramilitares. Al igual que las guerrillas, los paramilitares violaron con frecuencia los derechos humanos y suprimieron las libertades de los colombianos.
Justamente esta semana, la justicia colombiana procesó y halló culpable al expresidente Uribe por intentar limpiar su imagen mediante el soborno a uno de los implicados paramilitares.
Como sostuvo la jueza Sandra Liliana Heredia, quien sancionó el caso:
“La Fiscalía General de la Nación (Colombia) ha acreditado la existencia de la participación en calidad de determinador de las conductas punibles de fraude procesal en concurso homogéneo y soborno en actuación penal”.
Así, aunque el expresidente Uribe hizo aportes importantes a Colombia, su complicidad con algunos sectores al margen de la ley propició su condena. Qué pena que Trump, un violador del Estado, no solo esté libre, sino que continúe violando los derechos de los estadounidenses.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
