Los casos de sífilis en recién nacidos continúan en aumento

Los casos de sífilis en recién nacidos continúan en aumento

Aumentaron multiplicándose por 10 en el curso de una década  

Los CDC están recomendando medidas concertadas para detener el aumento en los casos de sífilis en recién nacidos y continúan haciendo sonar la alarma acerca de las consecuencias de una epidemia en rápido aumento de infecciones de transmisión sexual en los Estados Unidos. La sífilis durante el embarazo puede tener consecuencias trágicas, como aborto espontáneo, muerte fetal, muerte del bebé y problemas médicos de por vida. La sífilis en los recién nacidos ocurre cuando a las madres no se les hacen pruebas de detección oportunas ni se les da tratamiento oportuno durante el embarazo.

Los nuevos datos de los CDC revelan que más de 3700 bebés nacieron con sífilis en el 2022, lo cual fue más de diez veces la cantidad de casos en el 2012. El aumento en los casos de sífilis en recién nacidos sigue al aumento en los casos de sífilis entre las mujeres en edad reproductiva en combinación con factores sociales y económicos que crean barreras a los cuidados prenatales de alta calidad, y con la disminución en curso en la infraestructura y los recursos para la prevención.

“La crisis de la sífilis congénita en los Estados Unidos se ha disparado a una tasa que parte el corazón”, dijo la funcionaria médica principal de los CDC, Debra Houry, M.D., M.P.H. “Se necesitan nuevas medidas para prevenir más tragedias familiares. Estamos haciendo un llamado a los proveedores de atención médica, los sistemas de salud pública y las comunidades para que tomen medidas adicionales a fin de conectar a las madres y los bebés con la atención médica que necesitan”, agregó.

Hallazgos clave: Casi 9 de cada 10 casos de sífilis en recién nacidos en el 2022 podrían haberse prevenido con pruebas de detección y tratamiento oportunos durante el embarazo.

Más de la mitad fueron entre personas que dieron positivo en la prueba de sífilis durante el embarazo, pero no recibieron tratamiento adecuado u oportuno.

Casi un 40 por ciento fueron entre madres que no recibieron cuidados prenatales.

Uno de los mayores factores de riesgo de sífilis para algunas personas es el lugar donde viven. Según datos previos de los CDC, en el 2021, más de un 70 por ciento de la población de los Estados Unidos vivía en condados que se consideraba que tenían tasas altas de sífilis entre las mujeres en edad reproductiva (superiores a las de la meta de la iniciativa Gente Saludable 2030).

Barreras a las pruebas de detección y al tratamiento oportunos durante el embarazo

Las oportunidades perdidas para prevenir durante el embarazo la sífilis en recién nacidos se deben a una combinación de barreras —a nivel individual y de sistema— para las pruebas de detección de sífilis y el tratamiento oportunos. Las barreras a nivel individual podrían incluir falta de seguro médico y trastorno por consumo de sustancias, mientras que las barreras a nivel de sistema podrían incluir el racismo sistémico y el acceso limitado a la atención médica.

Las estrategias de prevención personalizadas son cruciales para abordar las disparidades en la sífilis en recién nacidos

Las personas de minorías raciales y étnicas se llevan la peor parte de la epidemia de sífilis en recién nacidos. Aunque estos casos están aumentando en general, los bebés de madres de raza negra, hispanas, o indígenas de los Estados Unidos o nativas de Alaska tuvieron hasta 8 veces más probabilidades de nacer con sífilis en el 2021, que los bebés de madres de raza blanca. Tales disparidades provienen de décadas de determinantes sociales de la salud profundamente arraigados que crean mayores obstáculos para los servicios de atención médica de calidad y producen inequidades en la salud, como tasas más altas de sífilis en algunas comunidades. Los trabajadores de salud comunitarios, incluidos los guías locales de pacientes, administradores de casos y especialistas en intervención de enfermedades, son parte crucial para el desarrollo de estrategias personalizadas a fin de reducir los casos de sífilis en recién nacidos en cada comunidad. Ellos juegan uno de los roles más poderosos al abordar las disparidades raciales y étnicas en la sífilis congénita.

Los CDC están instando con urgencia a los líderes de salud pública y a todo proveedor de atención médica con pacientes en estado de embarazo o en edad reproductiva a que hagan lo siguiente: Considerar iniciar el tratamiento de la sífilis inmediatamente después de un resultado positivo en una prueba rápida de sífilis durante el embarazo, si la paciente enfrenta mayores obstáculos para la atención continua (y de todos modos enviarla para una prueba completa confirmatoria para un seguimiento óptimo).

Usar pruebas rápidas de sífilis y tratamiento durante el embarazo en entornos como salas de emergencias, sedes de programas de servicios de jeringas, prisiones o cárceles, sedes de programas maternos e infantiles.

Abordar la sífilis antes del embarazo en los condados con altas tasas de sífilis, al ofrecer pruebas de detección a las mujeres sexualmente activas y a sus parejas, así como a las personas con otros factores de riesgo de sífilis.

Colaborar con trabajadores de salud comunitarios locales que pueden ayudar a superar las barreras adicionales para las pruebas de detección y el tratamiento de la sífilis durante el embarazo.

Debido al aumento en los casos de sífilis y de sífilis congénita en los Estados Unidos, el alto liderazgo en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) estableció el Grupo de Trabajo Federal sobre la Sindemia Nacional de Sífilis y Sífilis Congénita dedicado a liderar una respuesta nacional de salud pública a la sífilis y la sífilis congénita. La misión general de este grupo de trabajo es abordar la sindemia de sífilis y sífilis congénita, reducir sus tasas, promover la equidad en la salud y compartir los recursos con las comunidades afectadas.

“La epidemia de sífilis congénita es una crisis inaceptable en los Estados Unidos. Todas las madres embarazadas —sin importar quiénes sean ni dónde vivan—, merecen tener acceso a los cuidados que las protejan a ellas y a sus bebés contra las enfermedades prevenibles”, dijo Jonathan Mermin, M.D., M.P.H., director del Centro Nacional para la Prevención de VIH, Hepatitis Virales, ETS y Tuberculosis. “Nuestra nación debería ser proactiva y pensar más allá de los consultorios del ginecólogo obstetra y superar las brechas en la prevención. Cada encuentro que un proveedor de atención médica tiene con una paciente durante el embarazo es una oportunidad para prevenir la sífilis congénita”, agregó.

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