Totalitarismo o autoritarismo de un nuevo gobierno de Trump

Totalitarismo o autoritarismo de un nuevo gobierno de Trump

Humberto Caspa, Ph.D. hcletters@yahoo.com

El futuro con un nuevo gobierno de Donald Trump sería la peor infamia para el sistema democrático de nuestro país.  El ex presidente, cuyos bríos autoritarios fueron restringidos por las instituciones del Estado –fundamentalmente por los controles y balances del gobierno—, utilizaría el poder del Estado para reprimir y sobrellevar un proyecto político totalmente contrapuesto a la democracia.

La nueva meta de Trump no es solamente cimentar las bases de un régimen autoritario, sino crear un sistema político “Totalitario”, muy similar al que hoy funciona en la República Popular China, a la que dominó a la ex Unión Soviética por más de 70 años y al que actualmente se encamina el régimen autócrata de Vladimir Putin en Rusia.

Las dictaduras autoritarias, como manifestó Jean Kirkpatrick, ex embajadora ante la ONU durante la primera gestión del gobierno de Ronald Reagan, “solo tratan de controlar y castigar la conducta de sus poblaciones” en beneficio del dictador y el de su cúpula de poder.

Es decir, el líder autoritario –militar o civil—aplaca la disidencia a través de la represión militar e incluso hace uso de mecanismos democráticos (plebiscitos) para mantenerse en el poder, como el caso de Nicolás Maduro en Venezuela o los regímenes militares de derecha en Bolivia, Chile, Argentina durante los periodos de 1970 y 1980 en América Latina.

Por el contrario, un régimen totalitario no simplemente controla y castiga a las disidencias contra el gobierno, sino que utiliza el poder del Estado, especialmente las instituciones, para generar una forma única de vivencia de los ciudadanos.

En este sentido, la libertad de los medios de comunicación es restringida; solo funciona aquel que alimenta los proyectos del gobierno totalitario; existe un solo partido político; no hay respeto a las libertades civiles.  En suma, es un sistema donde la democracia –representativa o participativa— no tiene una pisca de espacio para su sobrevivencia.

De entrada, un nuevo gobierno de Trump crearía un régimen autoritario y luego se encaminaría a un régimen totalitario a través de la represión de todo tipo de derechos.  Trump estaría cambiando la constitución para mantenerse en el poder; nombraría a su gobierno a personas con tendencias autoritarias; creará proyectos económicos para beneficiarse.

Como la Cámara de Representantes de los republicanos está plagado de políticos autoritarios, lo único que haría es castigar a la bancada demócrata a través de juicios y el uso de la ley, misma que ya habría sido configurado de acuerdo a sus intereses.

Así, la vuelta de Trump al gobierno sería un mundo de totalitarismo.  La única forma de evitar esta infamia es por medio del voto en las elecciones de noviembre 2024.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

 

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