Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
La estrategia de política internacional de Donald Trump, especialmente en la región del Medio Oriente, resulta prácticamente inexistente y tiene bases en la mentira, la cual parece haberse convertido en una de las principales características de su gobierno, tanto a nivel nacional como internacional.
Trump ha insistido en afirmar, sin evidencia verificable, su supuesta victoria en las elecciones de 2020; además, calificó de “patriotas” a quienes perpetraron un asalto al Congreso en enero de 2021, y también ha declarado ser el “menos racista de la Unión Americana”. Nada de lo anterior es verdad.
Asimismo, al inicio del conflicto con Irán, bajo la premisa de que la campaña militar sería de corta duración, Trump manifestó que no habrá ningún acuerdo, salvo “una rendición incondicional y la elección de un líder aceptable”.
Tras el asesinato de su máximo líder, el ayatolá Ali Khamenei, la dirigencia política de Irán decidió contradecir los deseos de Trump al elegir como nuevo líder supremo a Mojtaba Khamenei, hijo del depuesto ayatolá.
Posteriormente, tras un bombardeo letal llevado a cabo por fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel, el gobierno iraní ordenó represalias contra lugares estratégicos de países aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
Eventualmente, la respuesta de Irán incluyó el asedio a buques cargueros de hidrocarburos en el estrecho de Ormuz, lo cual constituyó un éxito estratégico, ya que afectó indirectamente a la bolsa de valores de Nueva York al elevar los precios del petróleo. Como consecuencia, el precio de la gasolina se incrementó notablemente y la inflación en Estados Unidos volvió a mostrar una tendencia ascendente.
La semana pasada, Trump lanzó un ultimátum a los líderes iraníes para que permitieran el libre flujo de embarcaciones en el estrecho de Ormuz o, de lo contrario, enfrentarían la “destrucción de la infraestructura de su sistema energético”.
Irán nuevamente hizo caso omiso de las amenazas; por el contrario, advirtió que bombardearía la infraestructura petrolera de los países del Golfo Pérsico.
Ante el creciente asedio de las fuerzas militares iraníes en el estrecho de Ormuz, Trump aseveró que Irán se encontraba en proceso de lograr un acuerdo con su gobierno para salir de la crisis bélica y restablecer el flujo de buques petroleros. Al respecto los líderes iraníes indicaron que no existe tal conversación.
En consecuencia, la política internacional de Trump carece de sustancia y no se encuentra sustentada en la realidad de los hechos. Gran parte de la información que emana de la Casa Blanca en torno a la crisis en Irán es una sucesión de afirmaciones falsas. En este contexto, la credibilidad de Trump está en el nivel más bajo.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
