Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
Si los animales tuvieran la oportunidad de competir en unas elecciones presidenciales, seguramente el tigre y el león no llegarían a la final de la contienda política. En política no se necesita la fuerza bruta para vencer, sino astucia, disciplina y un traspié del actual gobierno.
En las elecciones presidenciales de Colombia, después de una primera vuelta bastante reñida, el candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, quien ha utilizado el logotipo de un tigre como símbolo de campaña, obtuvo el primer lugar con 10.361.499 votos (43,74 %).
Por su parte, Iván Cepeda Castro, candidato de izquierda y cercano al actual gobierno de Gustavo Petro, quedó en segundo lugar con 9.688.361 votos (40,90 %).
Lo cierto es que el “tigre” colombiano, De la Espriella, parece tener un camino favorable hacia la victoria en la segunda vuelta si se tienen en cuenta los resultados obtenidos por los demás candidatos.
Paloma Valencia Laserna, considerada una de las figuras más representativas del uribismo, alcanzó 1.639.685 votos (6,92 %) del electorado colombiano.
Como la “paloma” y el “tigre” comparten una orientación política de derecha, es probable que una parte importante de esos votos termine respaldando a De la Espriella. De ser así, el candidato tendría una base suficiente para convertirse en el próximo presidente de Colombia.
Por su parte, el académico y político de centro Sergio Fajardo obtuvo 1.009.073 votos (4,26 %), mientras que Claudia López alcanzó 225.717 sufragios. Raúl Santiago Botero Jaramillo consiguió una cifra similar.
En realidad, De la Espriella no necesita conquistar la totalidad de los votos de Fajardo, López y Botero. Si lograra atraer apenas una fracción de ese electorado, podría alcanzar una mayoría suficiente para imponerse en la segunda vuelta.
En otras palabras, Cepeda necesitaría un cambio drástico en las condiciones políticas para revertir la tendencia observada en la primera vuelta. La percepción ciudadana sobre el desempeño del gobierno actual constituye un obstáculo importante para sus aspiraciones electorales.
Para muchos colombianos las etiquetas ideológicas no son el factor decisivo en el momento de votar. Lo que realmente preocupa es la seguridad, la inflación, la presencia de grupos armados ilegales, el narcotráfico y la falta de empleos bien remunerados.
Para Cepeda, el problema radica en que numerosos ciudadanos consideran que el gobierno de Petro no ha logrado avances suficientes en varios de estos frentes y que, en algunos casos, las dificultades se han agravado.
Así, para ganar unas elecciones no es necesario ser un tigre. A veces basta con una estrategia acertada y con que el desgaste político del gobierno de turno juegue a favor de quien aspira a reemplazarlo.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
