Chicago, Illinois (NED).— El Congresista Jesús “Chuy” García (IL-04) emitió la siguiente declaración condenando a las administraciones de Trump y Bukele por su negativa a devolver a Kilmar Abrego García a Estados Unidos tras una deportación ilegal:
“Lo ocurrido con Kilmar Abrego García es una vergüenza nacional y un ataque directo a nuestra Constitución. Su deportación a El Salvador no solo fue ilegal, sino un abuso de poder autoritario. Donald Trump está desafiando abiertamente a la Corte Suprema y pisoteando el debido proceso al coordinar con un gobierno extranjero para eludir el estado de derecho.
Seamos claros: la conversación de Trump con Bukele sobre el posible secuestro de ciudadanos estadounidenses y su envío a prisiones extranjeras, captada por los micrófonos antes de su conferencia de prensa, es más que imprudente: es una amenaza contra la Constitución. Es un vistazo a un futuro peligroso y anárquico que está tramando, uno donde los inmigrantes son conejillos de indias para después despojar a todos de sus derechos sin juicio y operar campos de detención sin supervisión.
“Kilmar debe ser devuelto a su familia de inmediato. La Corte Suprema se ha pronunciado. La Constitución debe ser respetada. Ningún presidente está por encima de la ley.”
Congressman García Condemns Trump and Bukele for Unlawful Deportation of Kilmar Abrego García’s
Chicago, Illinois (NNED).— Congressman Jesús “Chuy” García (IL-04) issued the following statement condemning the Trump and Bukele administrations for their refusal to return Kilmar Abrego García to the United States after an unlawful deportation:
“What happened to Kilmar Abrego García is a national disgrace and a direct attack on our Constitution. His deportation to El Salvador was not just illegal— it was an authoritarian abuse of power. Donald Trump is openly defying the Supreme Court and trampling on due process by coordinating with a foreign government to sidestep the rule of law.
“Let’s be clear: Trump’s side conversation with Bukele about kidnapping U.S. citizens and shipping to foreign prisons, caught on a hot mic, is more than reckless— it’s an unconstitutional threat. It’s a glimpse into the dangerous, lawless future he’s plotting, one where immigrants are a test run into stripping the rights of everyone without trial and operating detention camps off the books.
“Kilmar must be returned to his family immediately. The Supreme Court has spoken. The Constitution must be upheld. No president is above the law.”
