Zelenski ha pasado en un año de ser el héroe del mundo a un juguete roto

Zelenski ha pasado en un año de ser el héroe del mundo a un juguete roto

Javier Taeño

Un año en la vida de una persona es un tiempo fugaz. Una parte muy pequeña de un todo. Sin embargo, en política un año puede ser un mundo. Un periodo más que suficiente para pasar de estar en la cresta de la ola a vivir la más cruenta de las crisis. Bien lo sabe Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania.

En febrero de 2022, Rusia invadió su país y al momento llegó la condena más enérgica desde la mayoría de lugares del mundo. Estados Unidos, la Unión Europea y muchos otros actores internacionales dieron apoyo a Kiev y proveyeron de armamento y asistencia a su Ejército para repeler el ataque.

Durante varios meses no hubo ningún tipo de fisura en este apoyo y Zelenski recibía todos los honores en aquellos lugares que visitaba. Ovaciones en pie, promesas de que Ucrania nunca sería abandonada e incluso portadas en las que se le reconocía como el personaje del año, como la que protagonizó para la revista Time en diciembre de 2022.

Ucrania vivía una guerra sin cuartel y los ucranianos sentían que no caminaban solos en su lucha por su territorio. Y entonces, las cosas empezaron a cambiar. Y también una portada de Time ahora muestra que el antaño héroe ya no lo es tanto.

Que el apoyo a Ucrania sin concesiones de antes, hoy en día tiene muchos peros. Que Zelenski empieza a ser un juguete roto de Occidente. Que los aplausos y las ovaciones han empezado a dar lugar a recelos e incomodidad. Que en definitiva la guerra de Ucrania es de Ucrania y de nadie más y que las promesas se las lleva el viento.

En el extenso reportaje de la publicación estadounidense se presenta al presidente ucraniano como una persona obsesionada con la victoria en la guerra, hasta el punto que se niega a aceptar la realidad del conflicto. Su postura es inamovible, prácticamente mesiánica.

“Se engaña a sí mismo”, dice frustrado uno de sus ayudantes más cercanos. “Nos hemos quedado sin opciones. No estamos ganando. Pero intenta decirle eso”.

Han pasado más de 20 meses desde que se inició la guerra y a día de hoy Rusia todavía mantiene aproximadamente en su poder un quinto del territorio ucraniano. El Ejército no está consiguiendo recuperar posiciones de forma significativa y cada vez más voces internacionales sugieren la posibilidad de una negociación, algo a lo que Zelenski se opone de forma rotunda.

De acuerdo al artículo de Time, “la terquedad de Zelenski, dicen algunos de sus asistentes, ha perjudicado los esfuerzos de su equipo por idear una nueva estrategia, un nuevo mensaje. Mientras debatían el futuro de la guerra, una cuestión seguía siendo tabú: la posibilidad de negociar un acuerdo de paz con los rusos”.

Del héroe capaz de resistir la invasión rusa hemos pasado a un líder obstinado, mesiánico y que se engaña a sí mismo para seguir buscando una victoria que no es posible actualmente. Un cambio radical en los términos que muestra el ocaso de su

Y es que más allá de esta publicación, se observa en los últimos meses cómo el conflicto de Ucrania ha ido perdiendo foco en las agendas internacionales. Un 41% de los estadounidenses quiere que el Congreso proporcione más armas a Kiev. Una cifra significativa, pero hace apenas cuatro meses era el 65%.

Los ucranianos siguen perdiendo efectivos en el campo de batalla, pero la atención global ya no está tan atenta a lo que pasa. El ataque de Hamás sobre Israel y la respuesta hebrea abren un nuevo foco de conflicto en el mundo y para Estados Unidos, gran aliado israelí, la prioridad parece girar hacia Oriente Medio.

De lo que no hay duda es de que Zelenski ha perdido protagonismo en el tablero internacional y su voz ya no suena tan fuerte porque la guerra ya se ha normalizado. A Ucrania le espera una etapa muy dura.

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