Xóchitl Gálvez, la mujer que provoca, de forma inevitable, la molestia y reclamos de AMLO

Xóchitl Gálvez, la mujer que provoca, de forma inevitable, la molestia y reclamos de AMLO

Enrique Pérez Quintana

En su diseño de sucesión presidencial, Andrés Manuel López Obrador tenía prevista la participación de los partidos de oposición PAN, PRI y PRD con perfiles de aspirantes erosionados por los años, fracasos y sin atractivo para los ciudadanos. Su pronóstico tropezó cuando ingresó a la disputa por el poder la senadora Xóchitl Gálvez cuya personalidad, biografía e imagen pública alteró el modelo de control absoluto del presidente.

A partir de que Xóchitl Gálvez se inscribe para ser candidata del Frente por México, López Obrador realizó expresiones en contra de la senadora con las que cuestionó su trayectoria política, ejercicio profesional, éxito empresarial, raíces étnicas y culturales, formas de expresión y demás. Afirmó que fue designada para ser candidata por grupos de hombres empresarios y políticos conservadores que desean recuperar el poder para retomar sus privilegios y seguir robando al país.

La senadora Xóchitl Gálvez consideró que las expresiones de López Obrador en su contra constituyen “violencia política de género”, por lo que lo denunció ante el Instituto Nacional Electoral (INE), donde argumentó que lo dicho por el presidente en sus mañaneras “reproducen patrones y estándares históricos que han colocado a la mujer siempre por debajo de los intereses y estrategias de los hombres”. En su sesión del 20 de julio la Comisión de Quejas y Denuncias del INE rechazó la demanda de la senadora.

Xóchitl Gálvez impugnó esa resolución ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que rectificó la determinación del INE y le ordenó realizar un nuevo análisis bajo la consideración de que el presidente utilizó estereotipos de género.

La Comisión de Quejas y Denuncias del INE rectificó su dictamen en su sesión del 3 de agosto y ordenó a López Obrador no mencionar de ninguna manera a Xóchitl Gálvez.

“Se ordena al Presidente de la República se abstenga bajo cualquier modalidad o formato, realizar manifestaciones, emitir comentarios, opiniones o señalamientos sobre temas relacionados con los derechos políticos de la quejosa y de las mujeres, ya sea de forma positiva o negativa, cuidando que su actuar se encuentre ajustado al respeto irrestricto de los derechos de las mujeres”. (La Jornada, 4 de agosto de 2023)

De acuerdo con su práctica, López Obrador se lanzó en contra del dictamen de TEPJF, desde su mañanera de este 7 de agosto. Comentó que la resolución muestra de cuerpo entero a los magistrados del Tribunal Electoral, “porque mienten, calumnian, actúan de manera falsaría, son capaces de hasta alterar mis expresiones, mis palabras. Imagínense, qué clase de árbitros se tienen. Ya no voy a hablar”.

Pero siguió hablando, ya no mencionó el nombre de “la señora”, pero se refirió a los magistrados del TEPJF para decir que no dijo lo que dicen que dijo, “lo que hacen es atribuirme expresiones que yo no expuse en esa conferencia. Es realmente grave” y entonces llegó a su papel preferido, el de víctima de la política, cuando invocó: ¿a qué Tribunal acudo yo?

Aprovechando la oportunidad López Obrador mostró parte de la resolución en la que se le atribuyen frases que niega haber dicho, como “es un pelele, un títere, una empleada de la oligarquía a la que van a utilizar para seguir saqueando y robando”.

A los periodistas que asisten a su mañanera les comentó: “Fíjense hasta dónde llegan, porque le quitaron toda la esencia y también la forma, que es fondo. Es que la señora Xóchitl Gálvez pues es Fox, ¿No es Fox la señora Xóchitl Gálvez? Que cuando llegara la señora. No estoy mintiendo, la señora es Fox. Claro, estoy hablando en términos políticos”. (La Jornada, 7 de agosto de 2023)

La evidencia es la evidencia, así como la ley es la ley. No basta la palabra del presidente para borrar lo que dijo en repetidas ocasiones desde la mañanera. Las autoridades electorales le ordenaron bajar los extractos de las mañaneras del 10, 11, 14 y 17 de julio, divulgadas en plataformas oficiales, en las que López Obrador menciona a Xóchitl Gálvez.

La sucesión presidencial adelantada tiene consecuencias para todos los aspirantes al poder. También las tiene para López Obrador que, desde su fuero interpretado como impunidad, interviene en el proceso de disputa por el poder que él precipitó y se le salió de control. Continúa refiriéndose a Xóchitl Gálvez, a pesar de lo ordenado por las autoridades electorales que, por no alinearse a sus deseos, deben ser cambiadas por otras que sean electas, según dice.

Una forma cultural de los mexicanos de vengarse del poder es la burla, opera de abajo hacia arriba. Comediantes como Cantinflas, Tintan y Palillo la utilizaron. López Obrador la practica en su discurso cuando se refiere a los oligarcas y él se pone como víctima y defensor del pueblo. Ahora, con su discurso ha hecho víctima a Xóchitl Gálvez, se interpreta como ataque a alguien del pueblo. Él es el poder y por eso se dice que está haciendo crecer su candidatura. Piensa que su credibilidad le da para mucho, pero el efecto de su palabra es que está terminando con sus candidatos. No entiende que la manera de recuperar su proyecto es quedarse callado y sacar las manos de la sucesión presidencial que adelantó. Es mucho pedir.

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