Víctima de la ansiedad

Víctima de la ansiedad

Por Ernesto Salayandía García

Una vida sin control

Comencé a fumar a los doce años de edad, mi abuela, cómodamente sentada en el sillón frente al televisor, me pedía de favor que fuera a la estufa a prenderle un cigarro, obedecía, pero tenía un pobre resultado, debido a que no hacía braza el cigarro, tenía que chupar aire, inhalarlo por la boquilla para que encendiera y poco a poco, me prendí de la adicción, al poco rato y a ese edad, ya me chutaba uno o dos cigarros completos, por supuesto a escondidas y con mis amigos en el parque, la calle o en casa de uno de ellos nos la pasábamos fumando mañana tarde y noche, así nació y creció mi adicción a la nicotina que me duro 32 largos años, orillándome a fumar un cigarros tras de otro, mi nivel de ansiedad creció de manera impresionante, eran cerca de tres cajetillas al día las que me fumaba, por supuesto que tengo las arterias tapadas de nicotina, los pulmones severamente dañados, como mi corazón, ofrezco grandes dificultades al caminar por la nula o poca circulación de sangre en mis piernas, tengo 20 años libre de humo, pero los estragos de esta adicción son severos y muy amargos, carezco de una calidad de vida optima y esta ansiedad que destapo la nicotina, abrió el infierno de mi alcoholismo, en consecuencia mi drogadicción y mis adicciones a mis conductas toxicas, todo ello, provocado por una ansiedad desbordada.

 Una no es ninguna…

Ligado a mi tabaquismo, nació mi adicción por el alcohol, igual a los doce años de edad, iniciando con la espumosa,  cerveza,  el síntoma no se hizo esperar era una sensación, propiamente como arrullo al alma, tomaba como mis compañeros de la secundaria, mis amigos, vecinos de la cuadra donde vivíamos y en la oficina de mi papá, que era una agencia de noticias y por las tardes yo iba a trabajar, léase entre comillas por favor, me echaba una o dos chelas con los reporteros, el destape de las “ noticias frescas” eran todos los días, sin quererlo, ni pensarlo, yo tenía ya una tendencia alcohólica con el tiempo me sentencio a no poder parar, solo dejaba de consumir cuando caiga muerto como vil borracho y tristemente era muy seguido, ahí mismo, en el centro de la CDMX, conocí un mundo de cantinas, con el pretexto de ir a jugar domino todas las tardes, eran unas antas guarapetas, recuerdo con decano reportero, don Guillermo Manzano,  me decía.- Periodista que no toma, es como una floro sin aroma.- Yo me quede sin aroma, el alcohol y las drogas me robaron la vida, gracias a que no supe controlar mis niveles de ansiedad.

Cuando llego la cocaína, dije, de aquí soy

Mi alcoholismo, había traído a mi vida las maratónicas depresiones, un mar de inseguridad,  miedos, demasiada ansiedad, pereza, un mal humor de los mil demonios y me convertí en mecha corta, un tipo irritable, explosivo, agresivo, fracase en mi primer matrimonio, me case a los 19 años, con dos hijos, desde muy joven tuve serios problemas por mi manera de beber, le di vuelo a la hilacha y un mal día, probé la cocaína, me prendí tan fuerte que dure consumiendo el polvo blanco tres días seguidos, sin dormir, ni comer, de ahí me hice súper adicto. al principio, medio mundo me la refalaba, después, puedes verme a las tres o cuatro de la mañana en la casa del pucher, rogándole que me vendiera sustancia, consumía a todas horas y en cualquier lugar, mi ansiedad me obligaba a no poder parar, entre más me metía, más quería, mis adicciones por el alcohol, la cocaína y la nicotina me tenían secuestrado, el abuso de este narcótico, descalcifico mis huesos, perdí algunos dientes por el daño en mis ansias, el dolor de huesos, en la resaca era intenso, horrible, insoportable, después de buscar  medicamentos y remedios para el dolor de huesos, un médico me receto morfina sintética, Nubain y dije.- De lo que me había perdido, arrullo al alma multiplicado, la combinación, alcohol, cocaína, morfina generaba una explosiva ansiedad con dolores de cabeza, delirios de persecución, delirios auditivos y visuales, me auto recete Tafil, mañana, tarde y noche, me hice inmune y luego, me prendí del Rivotil, Valium, Lexotan  y de toda esa gama de antidepresivos  psicotrópicos, por supuesto que todo se complicó, me volví loco, trate de matar a mi mujer y la adicción robo mi vida, me corrieron de mi trabajo.

Muerto en vida, atrapado sin salida

Llegue a pesar menos de 50 kilos, me torne maniaco depresivo, abandonado de sí mismo, sin fuerzas ni esperanzas, sintiéndome muy solo, mis días eran tristes, en blanco y negro, me segundo matrimonio era un desastre, mi ansiedad generaba una tremenda celotipia infernal y atrapado en ese abismo profundo y negro, propiamente, me mujer me la sentencio.- O haces algo para resolver tu manera de beber o ahí le paramos.-  Así fue como llegue a Oceánica y cumplí con mi proceso de 35 días, llegando a la CDMX, mi cuñado me recibió en su casa con tremendo pase de cocaína y me dijo. – Eso de Alcohólicos Anónimos, es pura jalada.- Entre al baño y me chute todo la sustancia, eche al escusado las esperanzas y mi promesa con mi mujer de dejar de consumir, en Oceánica, nunca dije que era cocainómano, ni farmacodependiente, ni maniacodepresivo, ni celoso compulsivo, y así me fue, comencé a tocar fondos y fondos, me quede en la ruina económica y espiritual, solo, mi mujer ya estaba harta de mí y una noche, atrapado en mi ansiedad, en mis delirios de persecución le pedí ayuda a mi suegro y a mi mujer, al día siguiente buscamos ayuda, se me recomendó un anexo, yo no sabía, ni lo que significaba, ni como era el anexo, sufrí para ingresar debido a que el lugar está saturado, además de que el director, le echaba, mucha crema a sus tacos, en paz descanse.-

 

Leave a comment

Send a Comment

Your email address will not be published.

1 × 2 =