Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
“Estamos en la dirección de una tercera guerra mundial”, ha estado manifestando recientemente el candidato a la presidencia de los republicanos. No es la primera vez, ni va a ser la última que Donald Trump haga utilidad de este discurso reprochable.
La respuesta es simple y un contundente No. A pesar de que el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia van por más de dos años y el Medio Oriente está en una dimensión más cercana a una guerra entre Israel e Irán, el mundo no está encaminado a una tercera guerra mundial.
Una guerra catastrófica, como lo fue la Primera y especialmente la Segunda Guerra Mundial, sería el fin de la existencia humana. Una de las consecuencias sería un retroceso de décadas de años al pasado, en donde los sobrevivientes de bombas atómicas tendrían la labor de reconstruir sociedades altamente contaminadas de radiación nuclear.
Por una parte, el gobierno norteamericano no solamente no está interesado, sino no tiene en su agenda involucrarse directamente en la guerra de Ucrania. El presidente Biden y los líderes de los países de Europa ya mencionaron que la ayuda a Ucrania por parte de la OTAN es de apoyo económico, de inteligencia y de aprovisionamiento de armas.
“No es que estamos haciendo frente a una organización terrorista”, El presidente Biden comentó. “Tenemos a una de las fuerzas armadas más grandes del mundo. Es una situación difícil que puede escalar sin control rápidamente”, concluyó al hacer un recuento de las fuerzas militares rusas.
Por otra parte, por mucho que parezca Vladimir Putin no es Donald Trump. El presidente ruso efectivamente es un dictador represivo que ha violado una cantidad de derechos de su población, pero también es un actor político racional. Como tal, conoce la ramificación que implicaría la utilización de arsenal bélico nuclear en la guerra.
En algunos pasajes, Putin ha expresado el uso de este tipo de arsenal si es que Estados Unidos y la OTAN persisten en su afán de seguir apoyando a Ucrania con armas más sofisticadas. Sin embargo, la reacción del presidente ruso se detuvo en solo palabras a pesar de que Estados Unidos dotó con aviones F16, misiles de largo alcance, M777 howitzers, entre otros.
Así, Trump es un demagogo que haría cualquier vileza con tal de volver a la Casa Blanca. El gran peligro para Estados Unidos sería que él tenga poder sobre los “botones” de armas letales del país. No es un hombre cuerdo, se deja llevar por sus instintos egocentristas, no tiene conocimiento de la ciencia de las Relaciones Internacionales. Trump es tan peligroso como una bomba atómica para la comunidad mundial.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
