Sólo divisamos el fín del occidente cristiano

Sólo divisamos el fín del occidente cristiano

Amigos:

Una carta manuscrita por Friedrich Paulus –Comandante del Sexto Ejército Alemán en la ex URSS- luego de bastantes tironeos, pude adquirirla hoy aquí en WDC -por al menos para mí-, el altísimo precio de u$s 14,000.

Para quienes no se interesan demasiado en cuestiones de la historia, quizás es una pequeña fortuna, pagar por un material sin demasiada relevancia; empero para otros como nosotros, es por decirlo de una forma coloquial, una suerte de tesoro.

Tal vez, porque las pocas oraciones de esa misiva redactada por el Mariscal de Campo a su esposa, en abril 1 de 1943, esto es, en la víspera de su rendición frente a los mongoles, acreditaban lo que para ese muy atribulado Soldado, implicaría su futuro personal y el de los noventa mil esqueléticos efectivos sobrevivientes a su mando.

Que antes y bajo otros comandantes, había sido el orgullo personal de su Führer en el Este, cuando su número trepó a más de tres millones de hombres a comienzos de la invasión en esa vasta y tan inexpugnable estepa dos años antes.

Esa especie de incunable cuenta con un puñado de anécdotas por demás reveladoras, porque en su esencia, indicaba que terminaba de ingerir una costilla asada de caballo; que sus unidades médicas ya carecían de todo y anestésicos y que, la disentería, tal vez le impediría concurrir personalmente a capitular, al retén donde lo aguardaba su homólogo ruso.

Y finalmente que pocos días antes, se había visto en la muy penosa obligación de ascender a trescientos sargentos al grado de subtenientes, porque los egresados de las academias militares en la Patria, habían perecido con, entre 17 y 18 años de edad.

Los acontecimientos del pasado, rara vez se adecuan a los contemporáneos en una identidad completa, pero esa suerte de profecía del militar alemán, acaso cuente con una sinonimia a la actualidad, y por mera curiosidad, en el mismo territorio en el que aquella majestuosa Alemania, comenzó a perder la guerra.

Porque según se supo este mediodía, los descendientes de esos combatientes rústicos labriegos y peones de fábricas, más evolucionados, alfabetizados y mucho mejor alimentados, se manifiestan y lo hacen muy abiertamente en contra de esta macabra industria vacunatoria.

Exhibiendo sus pregoneros, las cifras de aplicaciones de ese otro holocuento de la Sputnik V que, sólo ha convencido a menos del ocho por ciento de su población total -versus el cuarenta y dos en EE UU-.

Y esa refracción, la mantienen -los moscovitas principalmente-, aún a sabiendas de la absoluta gratuidad de su aplicabilidad y por debajo de los incentivos laborales que Putin les ofrece a todos los renuentes.

Tal vez, y tomando muy especialmente en cuenta la propaganda benéfica que rodea a esa vacuna en particular, sea todo un emblema para que, quienes cuentan con todas las facilidades de su adquisición sin coste ninguno, sea el simple prólogo de una inminente y estrepitosa caída de la pompa de todo el Sistema, para seguir enriqueciéndose a expensas de los ingenuos e incautos.

Porque la actual Madre Rusia, no es Bélgica, ni Holanda, ni incluso Francia, donde los antivacunas son, a estas alturas, una abrumadora mayoría.

Estos Eslavos son, luego de China, la opinión pública más numerosa y de peso a nivel global, muy por encima de los yanquis que, lentamente comienzan a plegarse, muy a pesar de los obsequiosos anuncios del pobre “Joke” Biden.

En otras palabras, infiero que poco a poco, esta diabólica cartelización, pues habrá de rendirse y a cuestas de una toma de ganancias, casi imposibles de mensurar. 

La próxima fase a mi entender será, una despiadada lucha entre Pfizer para hacerse de los paquetes accionarios de Moderna primero, AstraZeneca Johnson & Johnson luego, para eliminar a cualquier competidor occidental.

Y la frutillita del postre, devendrá bajo la forma de un antídoto curativo de los innumerables efectos colaterales de las mismas vacunas que todos procesan a esta fecha.

Que venderá la adquirente y con monstruosas utilidades que serán difíciles de mensurar por su voracidad.

En otro orden, apenas ayer, la comuna parisina solicitó a la Unión un desembolso y a fondo perdido de cuarenta mil millones de euros, lo que deberemos de apuntar como un mero ejemplo de los desbordes emisionistas que el BCE, deberá desembolsar, sólo como un símbolo de lo que exigirán en idéntica dirección otras capitales europeas.

Lo que conocemos como el Planeta Tierra se aproxima a su desmoronamiento, primero financiero y a continuación sociológico, por la sencilla e ilustrísima razón que, nadie medita sobre el futuro.

Y por cuanto todos estos gurús contemporáneos que presumen de profetas, no tienen una puñetera noción del cómo, las gentes se alimentarán en el próximo invierno.

Harán, sobremanera los europeos y estos gringos, un último intento con el turismo receptivo de cara al inminente verano, pero les anticipo que será un fiasco tras el siguiente.

Como igualmente lo será este brulote del viejo Joe en decretar un aumento de los impuestos a las grandes corporaciones de aquí, por cuanto el sector de la Banca seguirá exento de ello, cuando es el sector más adherido a lo plutócrata.

En síntesis, ninguna medida ni individual de cada nación ni corporativa a través de organismos internacionales, podrá hacer más de lo que ahora, esto es, batirse en retirada de forma silente, al sólo efecto de evitar la impotencia de no poder revertir este dramático status quo de tantos y masivos quebrantos.

Menos con un inmanejable epicentro de la pandemia en lugares tan remotos uno del otro como Brasil y la India, donde todas las campañas en pos de obtener esa idiotez, conocida desde hace poco como la inmunidad de rebaño, fue, es y será una alocada quimera, por la supina impotencia en pos de detener algo que explota por semanas en la actualidad y por horas en unos pocos meses.

Si a ello añadimos, los pateros africanos que tienen bajo sitio a Europa y los mojados latinoamericanos a USA, la ecuación no es complicada para desentrañar, ergo, un contingente humanoide, corrido por la famelidad pretende irrumpir en un continente que, ya acusa episodios tanto de hambrunas como un masivo desempleo.

Y en concomitancia con otro, de dos subcontinentes americanos que pugna por acariciar otra igualmente absurda utopía.

Aunque los primeros y quizás más inadvertidos efectos de las rencillas entre los de arriba, comienzan a difundirse tenuemente, siendo el actual divorcio de Bill Gates, una pequeña muestra.

Sobre todo a poco que comienza a trascender y filtrarse que su cónyuge Melinda Ann French, ha deslizado que la total  repulsión sobre las actividades de su esposo, la impulsaron a esta reciente decisión.

Habrá otras, muchísimas que se irán presentando en esta comedia de iniquidades y con rauda velocidad.

Y muy probablemente por ello, encontré bastante afinidad en la última línea de la carta que adquirí con bastante regocijo y lo que nos muestra esta triste e inmutable realidad, con una mirada tan afín a ésa de… SÓLO DIVISAMOS EL FÍN DEL OCCIDENTE CRISTIANO.

Cordialmente Carlos Belgrano

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