Selección Mexicana, el país sin rival fácil en Qatar 2022; más le vale no menospreciar a Arabia Saudita

Selección Mexicana, el país sin rival fácil en Qatar 2022; más le vale no menospreciar a Arabia Saudita

 Eduardo Aguilar

La Selección Mexicana se perfila —casi siempre— como el segundo equipo más fuerte de sus sectores durante las Copas del Mundo. Cuando se sortearon los grupos para Qatar 2022 se pensó, que como dicta la tradición, solo una potencia era superior (Argentina), pero hoy la realidad es distinta: México no tiene un rival fácil.

Durante el juego entre Argentina y Arabia Saudita se pudo apreciar la condición que tendrá que enfrentar el Tri en esta justa mundialista. Ninguno de sus contrincantes es un “flan”, ni siquiera la selección árabe, a la que se menospreció sin saber de lo que era capaz.

Arabia Saudita venció a Argentina en una gesta histórica y se hizo con los primeros 3 puntos del Grupo C. Cuando nadie apostaba por los asiáticos dieron el campanazo y mandaron una advertencia tanto a México como a Polonia: no son un equipo fácil de vencer.

El Tri vivirá —otra vez— una fase de grupos electrizante. En la edición pasada su sector fue conocido por los sorpresivos resultados en cada uno de los juegos.

Si la Selección Mexicana no se perfilaba como un candidato a liderar el grupo, con la caída de Argentina esa esperanza se abre. Si bien los argumentos que han mostrado en la cancha no son suficientes, el destino abrió una mínima oportunidad, pero antes deberán pasar por encima de los legendarios saudíes, los complicados polacos y sus históricos “padres”.

Si antes no había un grupo de la muerte, apareció el C con sus sorpresas. La victoria de Arabia Saudita le demostró al mundo por qué los mundiales son lo que son. Puedes esperar el más predecible de los resultados y siempre el destino podrá contradecirlo.

Si algo puede rescatar Gerardo Martino de su símil arabe es cómo le plantó cara a un equipo al cual, México, nunca le ha podido ganar en una Copa del Mundo. Concentración defensiva y efectividad en las llegadas, esas son las claves.

Cuando nadie pensaba que la “invencible” Argentina podría sufrir, llegó el combinado dirigido por Hervé Renard. Primero, la defensa. Su zaga expuso que se puede frenar a la Scaloneta. Con un buen juego defensivo sostenido en la sincronía de sus defensores centrales, Ali Al Bulayhi y Hassan Al Tambakti pudieron contener los embates argentinos: no por nada el VAR anuló tres goles a Argentina por fuera de lugar.

La eficacia al ataque fue la otra llave para derribar a los entonces invictos. Los saudiés llegaron al marco de Emiliano Martínez en dos ocasiones y en ambas fueron certeros: dos tiros a puerta, dos goles, así de sencillo. México carece de tal condición, pero ya sabe que si desea vencer, deberá corregir.

En un inicio los delirios de grandeza con los que se ha erguido México apuntaban a que avanzarían “fácil”, al menos como segundo de grupo. Hoy la realidad es distinta. Los retos están en todos los equipos, no solo en los que llevan una playera blanca con azul.

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