Rusia ataca al enemigo más débil y bombardea un hospital en Mariúpol a la espera de su gran ofensiva

Rusia ataca al enemigo más débil y bombardea un hospital en Mariúpol a la espera de su gran ofensiva

Por Miguel Fernández Molina

Diario de guerra, día 14: en la madrugada del miércoles al jueves el conflicto cumple dos semanas. No cambia el paisaje, al menos en lo cruento. Se frena, algo, la ofensiva rusa contra Kiev o Járkov, hasta ahora objetivos prioritarios, pero las bombas no dejan de atacar edificios civiles. El último, un hospital infantil en Mariúpol. El enemigo más débil es ahora, el objetivo a la espera de un nuevo frente.

Esta localidad del sur, punto clave para controlar desde Crimea al Donbás, sobrevive asediada desde hace días, con cada vez menos recursos para su población y con el incesante ruido de proyectiles que resulta casi imposible dejar atrás. Su vicealcalde ya reconoce 1.300 civiles asesinados dentro de Mariúpol.

El éxodo forzado de los ucranianos no se frena, como tampoco el ansia de Putin, que se ve cada vez más solo en el mundo y trata de reorganizar sus efectivos para una nueva oleada que ya esperan ciudades como Odesa o Kiev.

¿Qué ha pasado en Mariúpol?

                A media tarde, un misil ha impactado en la entrada de un hospital materno infantil en Mariúpol. Por el momento, el balance no recoge víctimas mortales, sí 17 heridos, pero ha destrozado las instalaciones de un centro en el que había “niños y trabajadoras” que quedaron bajo los escombros, según el Gobierno ucraniano.

No ha sido un ataque aislado, ya que desde Kiev se ha denunciado una serie de ofensivas rusas contra enclaves sanitarios, tales como un centro médico y otras edificaciones de similar uso.

Al mismo tiempo, la OMS anunciaba que al menos 10 personas habían muerto y otras 16 habían resultado heridas en los 18 ataques verificados contra centros sanitarios y ambulancias de Ucrania en las dos semana de guerra.

 

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