¡PERRA enfermedad, perversa del alma!

¡PERRA enfermedad, perversa del alma!

Por Ernesto Salayandía García 

La negación, la NO aceptación

Gracias a Dios, hoy no amanecí crudo, ni destilando alcohol hasta por los poros, no traigo ansiedad, ni lagunas mentales, recuerdo muy bien todo lo que hice ayer, hoy, estos limpio, me siento libre y motivado a escribir mi artículo semanal  como lo he hecho en 22  años, semana  a semana, he escrito, cerca de mil columnas  De adicto a ADICTO, a mí me costó mucho trabajo aceptarme como alcohólico, no iba satisfecho ni convencido a las juntas de los Alcohólicos Anónimos y menos cuando me subía a la tribuna,  me presentaba. – Hola buenas noches, soy Ernesto, alcohólico. – Como en todo, tuve que vivir mi propia experiencia y sufrir mis propias consecuencias. En mi negación, fui de turista a los grupos de AA, por supuesto que no me quede, muy a pesar de que mi vida por mi consumo diario de alcohol y cocaína, era prácticamente un verdadero desastre, ya te la sabes, depresión permanente y crónica, sentimientos encontrados, frustración y un intenso dolor del alma, comandado por la soledad, llegue a Oceánica más por una promesa que le hice a mi esposa, que por convencimiento y bajo mis propias condiciones, acepte el tratamiento de 35 días, pero no me derrote, ni me acepte, no me rendí ante el alcohol y las drogas, ni por enterado de mi enfermedad que es mental, física, emocional y espiritual, nunca supe del cumulo de defectos de carácter, ni de mis nefasto  apegos, mucho menos de mis temperamentos, desconocía los rasgos de mi personalidad,  igual,  de mis patrones de conducta, pensé por muchos años que solo tenía un problema por mi manera de beber y por consumir drogas, lo que ya me había marcado con rotundos fracasos en todo los sentidos y mi vida se había tornado en un callejón sin salida, atrapado en las sustancias y conductas toxicas, siendo una vida en blanco y negro.

Un ayer entre las tinieblas

Encontré “ alivio” en los anti depresivos, por supuesto me hice fármaco dependiente, me prendí del  Rivottil, Lexotan ,  Tafil, Valium y establecí una muy fuerte dependencia que difícilmente me sacaban del hoyo, había depresión,  sin báñame, sin trabajar,  que duraban más de cinco días y ahí me tiraba al drama,  secuestrado por la loca de la azotea con esos pensamientos psicóticos, patológicos, recurrente, por demás obsesivo.- Vaya, todo un estuche de monerías.- Sin incluir mi celotipia infernal, obsesión que mata y que por ella, perdí el sano juicio, me volví loco y una vez que mi mujer sugerido a alguien que yo necesitaba ayuda psiquiátrica, me ofendí tanto, que procese una demanda por difamación de honor en su contra, por supuesto, que la droga me robo mi estabilidad mental y económica, me  robo a mi familia, el sano juicio, me despojo de mi dignidad  y ahora comprendo porque no pude derrotarme, se ahora, el por qué un borracho se resiste a reconocer su grave enfermedad, se el por qué un drogadicto sufre y no quiere ayuda, precisamente porque yo vengo de ahí, de ese maldito infierno.- Negación.- La borrachera Seca.

En mi segunda época, después de que termine mi proceso en el centro de rehabilitación donde nací, llegue al grupo de Alcohólicos Anónimos  San Agustín,  Polanco, CDMX,  vi caras conocidas y el gordo Erick me dio las llaves de la cafetería y me hizo el cafetero en jefe, gracias a ello, no falte ni un día en los próximos 3 o 4 años que estuve militando, entrando a las 6 de la mañana, pero yo no me sentía bien, no veía mi progreso, pasaban los días y seguía igual de neurótico, peleando mañana tarde y noche con mi mujer, celoso empedernido, maniaco depresivo, intolerable, muy irritable y por supuesto farol de la calle oscuridad de mi casa, en el grupo era todo dulzura y en mi casa el huracán rugiente, el neurótico de siempre, el cavernícola emocional a todo lo que da,  es decir, yo iba nada más a calentar la banca.- Juntas y juntas y no juntas nada.-  No me daba cuenta de la magnitud de mi enfermedad , solo había tapado la botella, lo que hace cualquiera, dejar de tomar, sin trabajar mi ansiedad, mis defectos de carácter, sin comprender mi real sentir, mi real vivir, víctima de la borrachera seca y la verdad le puse acción,  me refugié en un grupo de 24 horas en Barranca del Muerto, ahí empecé a escribir La Saliva del Diablo, mi tercer libro y el primero de adicciones, fui a varias partes a hacer el Cuarto y Quinto paso, que es una experiencia espiritual busque y busque, pero,  yo seguí igual o peor, mi mujer me decía muy enojada.- Mejor vete a drogar, estabas mejor drogado que ahora.- Estas insoportable.- Valiendo monjas, solo que sin drogarme.-

Maldita enfermedad perversa del alma.- ¡PERRA!

No quería ver mi realidad, a ciencias cierta no había detectado las causas que originaba  mi tendencia alcohólica, mi obsesión compulsiva por las drogas, desconocía que mi enfermedad es genética y mis antecedentes me hacen susceptible, no sabía nada de mis defectos de carácter, que soy, don ego, no entendía de mis actitudes infantiles, ni del porqué soy tan, pero tan neurótico y en la medida que ha pasado el tiempo, he llegado  entender la complejidad de mi enfermedad, saber porque estuve tan negado, en la cerrazón completa, el no aceptar ayuda de nadie, a pesar de que me estaba muriendo en vida, hundido en un mar de incongruencias y de justificaciones, hoy veo mi cruda realidad y me acepto como un enfermo emocional, así me presentó en público y me digo.- Soy maniaco depresivo, cocainómano, farmacodependiente,  neurótico empedernido, celoso, adicto compulsivo, infantiloide, engañifa..-… Hipersensible,  Soy un alcohólico, drogadicto en recuperación, solo por la Gracia de Dios.-

 

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