Permanencia de los talibanes en Afganistán

Permanencia de los talibanes en Afganistán

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

Una de las grandes enseñanzas del libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo está relacionado con el poder.  Es difícil alcanzar las riendas del gobierno, nos dice este filósofo italiano, pero más difícil es mantenerse en el poder.

Para lograr esta tarea se necesita “ser fuerte como un león y astuto como un zorro”.

Lo que sucede en este momento en Afganistán es un buen motivo para “desempolvar” los libros de Maquiavelo.  Los talibanes van a necesitar de sus recomendaciones para no cometer errores del pasado y no sucumbir a las vorágines del tiempo y los levantamientos sociales, los cuales pueden hacer presa de su gobierno.

Los talibanes supieron llegar al poder a pesar de una guerra civil cruenta, misma que estuvo marcada con la injerencia de Estados Unidos.  En términos de Maquiavelo, esta es la parte más fácil de un camino sinuoso, ahora les toca generar mecanismos políticos para mantenerse en el poder.

Bien, para seguir en el poder, el nuevo líder afgano –probablemente el talibanes Haibatulá Ajundzada— ya no necesita de una guerra prolongada, de un conflicto largo que extendería la situación magra que vive actualmente la sociedad afgana.

Kabul, la capital de la república, está sometida a un completo caos y las ciudades más pobladas están afectadas por el desorden social.

El nuevo líder necesitará de unas fuerzas armadas disciplinadas y bien armadas para que mantengan la paz entre los diferentes sectores de la sociedad y las posibles incursiones de ejércitos extranjeros, a quienes no hay que descartar a pesar de lo costoso que fue la invasión de las fuerzas estadounidenses.

El nuevo líder afgano requiere buscar alianzas con los diversos sectores políticos de la sociedad de esta sociedad musulmana.  No sería conveniente aislar a los líderes opositores o, en el peor de los casos, ejecutarlos o hacerlos desaparecer.

Los abusos de poder del gobierno están ahora a la luz del día a través de las nuevas modalidades de comunicación.  Hoy, así como está la tecnología, no se salva ni “dios” o el mismo “demonio” de las grabaciones y las publicaciones en las redes sociales.

Por otra parte, el nuevo líder afgano tiene la urgencia de generar una política económica que permita a su población lograr mecanismos de crecimiento o, por lo menos, formas de subsistencia.

Si es nuevo líder talibanes quiere durar varios años en el poder no puede ni debe “saquear a su pueblo”.  Estas son palabras de Maquiavelo que hoy tienen más vigencia que nunca.

Si el nuevo régimen talibanes ultraja a la mujer, viola los derechos humanos y vulnera las libertades individuales, entonces está condenado a la repetición.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

 

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