París pasa de ser la ciudad del amor a la del olor, con la basura llenando sus calles

París pasa de ser la ciudad del amor a la del olor, con la basura llenando sus calles

Javier Taeño

Tradicionalmente, París ha sido considerada la ciudad del amor, debido a la belleza de sus edificios más notables, como la Torre Eiffel o Notre Dame, sus restaurantes, o por haber sido escenario de numerosas novelas y películas. Un destino muy romántico que cada año recibe a millones de turistas, que buscan disfrutar de momentos inolvidables en la capital francesa.

Sin embargo, últimamente esta urbe, tantas veces retratada como un lugar de ensueño, ofrece un aspecto muy diferente. Tanto es así que en vez de ser la ciudad del amor o la ciudad de la luz, otro de los apelativos que recibe, se ha transformado en la ciudad del olor. Una experiencia que, desde luego, no es la que la mayoría de la gente imagina cuando planea un viaje a París.

Tal y como cuenta FP, el motivo de este cambio es una huelga de los trabajadores de la basura que ya supera las dos semanas de duración. El país en su conjunto está en guerra con el Gobierno de Macron por su polémica reforma de las pensiones y sus consecuencias son cada vez más perceptibles.

Y una de las más visibles son las pilas de basura sin recoger que se acumulan en calles y bulevares parisinos. El pasado 17 de marzo, la cifra ya superaba las 10.000 toneladas, lo que ha modificado la belleza de las vías de la ciudad y ha dejado un persistente mal olor, amén de aumentar el riesgo de enfermedades.

Las autoridades están presionando para que se produzca la vuelta al trabajo, ya que esta situación pone en serio peligro los servicios esenciales, pero de momento el acuerdo no está cerca, por lo que se estudian alternativas para evitar una emergencia de salud pública. Se ha valorado llamar al Ejército para vaciar las calles, pero todo va a depender del tiempo que dure la protesta.

Los empleados públicos iniciaron la huelga debido a que la reforma de las pensiones va a obligarles a trabajar hasta los 59 años, en vez de los 57 de ahora. Ellos garantizan la recolección de aproximadamente la mitad de los 20 distritos de la capital, mientras que el resto está en manos de empresas privadas.

Estas últimas han seguido realizando su trabajo e incluso han firmado contratos para limpiar parte de las calles en peor estado en las zonas afectadas, pero lo cierto es que de momento no dan abasto y el problema sigue en auge, dejando una imagen de París muy diferente a la habitual.

Una reforma polémica

La reforma de las pensiones impulsada por Emmanuel Macron ha provocado la mayor crisis política y social de los últimos años en Francia. Su Gobierno ha aumentado la edad de jubilación mínima de los 62 a los 64 años y son necesarios 43 años de trabajo para poder cobrar la pensión completa. Si no se cumple, se verá reducido el importe a cobrar o se deberá trabajar hasta los 67 años.

En Francia, un país en el que su sociedad siempre se ha movilizado mucho por sus derechos y libertades, esta decisión ha provocado multitudinarias manifestaciones, protestas y huelgas y el Ejecutivo se ha visto desafiado con varias mociones de censura que le han dejado muy debilitado.

Veremos si la presión popular da sus frutos o si Macron vuelve a resistir este envite, tal y como consiguió con la protesta de los chalecos amarillos, y afianza su posición. Ocurra una o la otra, esperemos que París vuelva a ser conocida por su belleza y su romanticismo y no por su pestilencia.

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