Opciones de Putin y Biden en Ucrania

Opciones de Putin y Biden en Ucrania

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

En base a lo que se captó en las imágenes satelitales, las tropas de Rusia se mantienen alertas en la franja cercana a la frontera con Ucrania.  Algunos contingentes militares se han desplazado de un lugar a otro, pero están muy lejos de realizar un repliegue general de sus fuerzas.

Jens Stoltenberg, secretario general de las fuerzas militares de la OTAN, aseveró que Rusia todavía tiene la capacidad de realizar “una invasión completa en Ucrania, sin un tiempo de advertencia”.

En este sentido, el repliegue total de las tropas militares de Rusia hacia sus cuarteles originales no es posible sin un compromiso diplomático con Estados Unidos.

Dicho compromiso, cada día que pasa, se convierte también en un escenario poco probable –aunque no descartable— por cuestiones estratégicas y por el hecho mismo de que Putin, a pesar de que todavía no ha aceptado el camino de la negociación, tácitamente ha manifestado que la inclusión de Ucrania a la OTAN es una propuesta irreconciliable con la política de su país.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha destacado que la OTAN es una organización internacional de características abiertas y que, por cuestiones de soberanía, Ucrania tiene todo el derecho de buscar alianzas de acuerdo a sus intereses.

En tal forma, la estrategia estadounidense para salir del conflicto tiene dos puertas.  Una de ellas conduce al camino de la negociación.  Posiblemente el equipo de Biden aceptaría que Ucrania no tome parte de la OTAN, pero exigiría al gobierno ruso el reconocimiento pleno de la soberanía de Ucrania, incluyendo “nunca invadirla”.

Así, los ucranianos tendrían opciones libres de firmar acuerdos con otros países y organizaciones mundiales –muchos de Europa Occidental— en cuestiones que incluyan las de seguridad.

La otra puerta es un tanto descabellada, pero tiene un toque de realidad.  Biden dejaría que las fuerzas de Rusia invadan territorio ucraniano y apostaría por una guerra prolongada con despliegue de guerrilla, similar a lo que aconteció en Afganistán cuando la ex Unión Soviética invadió este país.

A futuro, una guerra prolongada debilitaría la economía rusa y la popularidad de Putin en el gobierno.  Las muertes provendrían de rusia y de ucrania; ninguno sería de Estados Unidos o de un miembro de la OTAN.

A futuro, después de una guerra de guerrillas, alimentada por el armamento de Estados Unidos y los países Occidentales de Europa, la vinculación de Ucrania a la OTAN ya no sería una carta de negociación, sino una opción real al término de la guerra.

Pareciera que Vladimir Putin cavó su propia fosa, pero todavía no hay que descartar su astucia.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

 

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