Ómicron: 3 incógnitas y 3 cosas que sabemos sobre la nueva variante de coronavirus que preocupa al mundo  

Ómicron: 3 incógnitas y 3 cosas que sabemos sobre la nueva variante de coronavirus que preocupa al mundo   

José Carlos Cueto

 Ómicron, la última variante de SARS-CoV-2 en ser detectada y la más mutada hasta la fecha, es el foco de atención de autoridades sanitarias, gobiernos y población a nivel global.

Preocupa que, por ser tan diferente a la versión original identificada por primera vez en Wuhan, sea más contagiosa, letal o burle el efecto de vacunas y tratamientos.

Es muy pronto para saber hasta qué punto debemos preocuparnos, advierten los científicos, quienes piden prudencia mientras se conocen más detalles.

Distintas proyecciones apuntan a que en un período de dos semanas podríamos tener información más consistente sobre ella.

Te explicamos tres aspectos que ya conocemos sobre la nueva variante y las tres incógnitas que más preocupan a los expertos.

¿Qué sabemos?

  1. Es la variante más mutada hasta la fecha

No caben dudas: lo que más alarma a las autoridades de salud es el alto número de mutaciones de ómicron.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha definido como “variante de preocupación”, la categoría del listado conocido de SARS-CoV-2 en que también se encuentran alpha, beta, gamma y delta.

A ella pertenecen las variantes del virus que se transmiten con más facilidad, que son más virulentas o disminuyen la eficacia de las medidas de protección o de las vacunas y tratamientos disponibles.

El profesor Tulio de Oliveira, director del Centro de Innovación y Respuesta a Epidemias en Sudáfrica, país donde se detectó por primera vez, dijo que posee una “constelación inusual de mutaciones” y que es “muy diferente” a otras variantes que han circulado.

En total tiene más de 50 mutaciones, más que la delta, que hoy domina en el mundo.

“Pero no es el número de mutaciones lo que importa, sino la posición de esas mutaciones”, le advierte a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido.

La mayoría de las mutaciones de ómicron se encuentran en la proteína de espiga y el dominio de unión del receptor, dos zonas que intervienen en cómo el patógeno entra y se adhiere a nuestras células.

Los cambios son tan numerosos que entre los científicos existe el temor de que nuestros cuerpos no reconozcan al virus si entramos en contacto nuevamente con él, incluso estando vacunados.

  1. Está más extendida de lo que se pensaba

La variante fue detectada por primera vez en Sudáfrica, lo cual no implica que surgiera allá.

Es uno de los países del continente que cuenta con mayor capacidad técnica para la detección de variantes.

Varias naciones han impuesto severas restricciones sobre este país y otros en el sur de África.

Pero a pesar de estas restricciones, ya se han registrado casos en varios de los países que horas antes habían cancelado vuelos o impuesto nuevas medidas de control a pasajeros procedentes de esta zona.

Bélgica, el primer país en Europa en descubrir un caso en su territorio, informó que se trataba de turista que llegó el 11 de noviembre procedente de Egipto.

La variante fue identificada por primera vez el 9 de noviembre, apenas dos días antes.

En Reino Unido hay algunos casos registrados de los que no se conoce un historial de viaje en común, lo que podría ser indicio detransmisión comunitaria.

Aunque eso solo se podrá saber en vista de cómo evolucione la situación.

  1. La necesidad de altas tasas de vacunación

Los científicos lo han advertido desde el principio: no dominaremos al virus si el mundo entero no marcha a la par en la carrera por la vacunación.

Hay mucha desigualdad en cuanto a las tasas de inmunización y los países africanos están a la cola, muy lejos de los países con más recursos.

Según Our World in Data, solo un 10% del total de población de África ha recibido al menos una dosis.

En Europa, Estados Unidos y Canadá, incluso en América Latina, este porcentaje supera el 60%.

Para hablar de niveles razonables de inmunidad, señalan los expertos, más de un 80% de la población mundial debe recibir la pauta completa.

Las vacunas han demostrado proteger no solo contra los cuadros más graves de la enfermedad, sino también tener un impacto importante en ralentizar la transmisión del patógeno.

 

 

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