“en nombre de la ciudad”
Chicago, Illinois (NED).– La Oficina del Inspector General (OIG) de la ciudad de Chicago ha publicado un aviso con recomendaciones a la Oficina del Alcalde para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en torno a los obsequios aceptados “en nombre de la ciudad”.
Como regla general, los obsequios aceptados en nombre de la ciudad deben informarse a la Junta de Ética (BOE) y al Contralor de la ciudad, y esos informes están disponibles públicamente. De conformidad con un acuerdo no escrito de larga data que se remonta a la administración del alcalde Eugene Sawyer, los obsequios aceptados por la Oficina del Alcalde en nombre de la ciudad no se informaban de esta manera, sino que debían registrarse en un libro que estaría disponible para la vista del público en el quinto piso del Ayuntamiento.
La OIG visitó el quinto piso de manera encubierta y pidió ver este libro de registro; Esa solicitud fue denegada y se ordenó al personal encubierto de la OIG que presentara una solicitud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) para obtener el registro. La OIG lo hizo, nuevamente de manera encubierta; la Oficina del Alcalde no respondió a tiempo, lo que constituye una denegación de la solicitud de FOIA.
Posteriormente, la OIG envió una solicitud oficial de documentos para obtener el registro y recibió una hoja de cálculo que detallaba los obsequios aceptados por la Oficina del Alcalde en nombre de la ciudad. El registro identificaba muchos de esos obsequios (incluidos gemelos de Hugo Boss, bolsos de Givenchy, Gucci y Kate Spade, un bolígrafo Mont Blanc personalizado y zapatos de hombre de talla 14) como almacenados en una “Sala de obsequios” y otros en la oficina personal del Alcalde en el Ayuntamiento.
Posteriormente, la OIG visitó el quinto piso para realizar una inspección sin previo aviso de la Sala de obsequios y se le negó el acceso. “Cuando los obsequios cambian de manos, tal vez literalmente, en una sala sin ventanas del Ayuntamiento, no hay posibilidad de supervisión ni de escrutinio público sobre la idoneidad de dichos obsequios, las identidades o intenciones de quienes los hacen, o lo que significa que regalos como whisky, joyas, bolsos y zapatos de hombre talla 44 sean aceptados ‘en nombre de la ciudad’”, dice Deborah Witzburg, Inspectora General de la Ciudad de Chicago.
“Quizás sea más importante que nunca que los habitantes de Chicago puedan confiar en su gobierno municipal, y durante décadas no hemos dado a la gente ningún motivo para confiar en lo que sucede en la oscuridad. Estos obsequios son, por definición, propiedad de la ciudad; si se guardan y se ocultan de la vista, la gente solo puede suponer lo peor sobre cómo se están manejando. Si no gobernamos responsablemente en las cosas pequeñas, no podemos pedirle a la gente que confíe en el gobierno en las cosas grandes”.
La OIG recomendó que la Oficina del Alcalde cumpla con las reglas generalmente aplicables para informar públicamente sobre los obsequios aceptados en nombre de la Ciudad, y que la Sala de obsequios esté disponible para una inspección anunciada o no anunciada por parte de la OIG.
En su respuesta, la Oficina del Alcalde indica que permitiría a la OIG el acceso a la Sala de obsequios, pero solo con “una cita debidamente programada”. Su respuesta adjunta además una carta de la BOE en la que la BOE “coincide” con la recomendación de la OIG sobre la presentación de informes públicos; la Oficina del Alcalde dice que “trabajará en estrecha colaboración con [la BOE] para hacer la transición a esta nueva guía”.
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Mayor’s Office accepted gifts including jewelry, handbags and alcohol
“On Behalf of the City”
Chicago, Illinois (NED).– The City of Chicago Office of Inspector General (OIG) has released an advisory with recommendations to the Mayor’s Office to improve transparency and accountability around gifts accepted “on behalf of the City.”
As a general rule, gifts accepted on behalf of the City must be reported to the Board of Ethics (BOE) and the City’s Comptroller, and those reports are publicly available. Pursuant to a long-running, unwritten arrangement dating back to the administration of Mayor Eugene Sawyer, gifts accepted by the Mayor’s Office on behalf of the City were not reported in this way, but rather were to be logged in a book which would be available for public viewing on the Fifth Floor of City Hall.
OIG visited the Fifth Floor in a covert capacity and asked to see this logbook; that request was denied and undercover OIG personnel were directed to file a Freedom of Information Act (FOIA) request for the log. OIG did so, again in a covert capacity; the Mayor’s Office failed to timely respond, constituting a denial of the FOIA request.
Thereafter, OIG sent an official document request for the log, and received a spreadsheet detailing gifts accepted by the Mayor’s Office on behalf of the City. The log identified many of those gifts—including Hugo Boss cufflinks; Givenchy, Gucci, and Kate Spade handbags; a personalized Mont Blanc pen; and size 14 men’s shoes—as being stored in a “Gift Room,” and others in the Mayor’s personal office in City Hall. OIG subsequently visited the Fifth Floor to conduct an unannounced inspection of the Gift Room, and was denied access.
“When gifts are changing hands—perhaps literally—in a windowless room in City Hall, there is no opportunity for oversight and public scrutiny of the propriety of such gifts, the identities or intentions of the gift-givers, or what it means for gifts like whiskey, jewelry, handbags, and size 14 men’s shoes to be accepted ‘on behalf of the City,’” says Deborah Witzburg, Inspector General for the City of Chicago.
“It is perhaps more important than ever that Chicagoans can trust their City government, and for decades we have given people no reason at all to trust what goes on in the dark. These gifts are, by definition, City property; if they are squirreled away and hidden from view, people are only left to assume the worst about how they are being handled. If we do not govern responsibly on the small things, we cannot ask people to trust the government on the big ones.”
OIG recommended that the Mayor’s Office comply with the generally applicable rules for public reporting of gifts accepted on behalf of the City, and that the Gift Room be made available for announced or unannounced inspection by OIG.
In its response, the Mayor’s Office indicates that it would allow OIG access to the Gift Room, but only with “a properly scheduled appointment.” Their response further attaches a letter from BOE in which BOE “concurs” with OIG’s recommendation on public reporting; the Mayor’s Office says it will “work closely with [BOE] to transition to this new guidance.”
