Marcelo Ebrard y su patética idea de poner una Secretaría de la 4T con el hijo de AMLO a cargo

Marcelo Ebrard y su patética idea de poner una Secretaría de la 4T con el hijo de AMLO a cargo
Omar Peralta

Marcelo Ebrard ha tratado de imponer una estampa distintita: la del precandidato sensato. La imagen antirradical que busca captar la simpatía de quienes no quieren ver al obradorismo en el poder, pero tampoco se sienten cómodos dándole el visto bueno a la coalición PAN-PRI-PRD. Al mismo tiempo, esa especie de distancia le ha costado miradas de suspicacia al interior de Morena: no lo ven como alguien que pueda garantizar, según ellos, lo que ha comenzado López Obrador —importante recordar siempre el según ellos—.

Por ese motivo, Ebrard ha lanzado una propuesta infame que ya le ha causado todas las críticas elementales: quiere crear una Secretaría de la Cuarta Transformación y poner al frente a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del presidente. El excanciller, que ya aspiró a la presidencia en 2012 (y perdió en el proceso interno del PRD a costa de AMLO), dice que quiere garantizar la perpetuación y cumplimento de los ideales de la Cuarta Transformación.

“He pensado en invitar a un joven muy destacado, brillante, que es Andrés Manuel López Beltrán, a dirigir esta Secretaría en caso de que él acepte. Esta secretaría nos ayudaría a garantizar no solo la continuidad, sino que se alcancen los objetivos de la Cuarta Transformación”, señaló en un evento realizado en Ciudad de México. “La Cuarta Transformación no va a rendir todos sus frutos en sólo seis años. Cuando menos se va a requerir 10 años, cuando menos, porque así son estos programas”, resaltó.

Ebrard ha dicho que la idea es fortalecer las grandes apuestas del gobierno: Tren Maya, Dos Bocas, Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y continuar con la política de austeridad que implantó López Obrador al llegar a la presidencia hace cinco años. Y se ha acercado, de momento, bastante el discurso del presidente al hacer un guiño a los extensos recorridos que realizó AMLO todas las veces que fue candidato presidencial —y durante toda su trayectoria como político—: “Ahora nos toca a nosotros compartir, recorrer, proponer y encabezar, con el favor de nuestro pueblo, la coordinación de Defensa de la Cuarta Transformación”.

Si tenían la duda, ahí está la respuesta. No es desleal a López Obrador. Tanto así que no repara en la creación de una secretaría absurda. De sólo pensarlo carece de sentido. Austeridad como bandera para crear una nueva secretaría que alimente la burocracia. No podría haber una muestra más evidente de subordinación. En esta época, las ‘corcholatas’ buscan ganar la anuencia del presidente a toda costa y nada mejor que tratar de quedar bien con él.

Porque está bien, si dicen que el candidato se definirá por una encuesta democrática hay que creerles. Pero nada mejor que contar con la venia, el buen visto, del presidente para tener un punto de partida único y entonces sí congraciarse con la sociedad, especialmente con sector que dejará guiar su decisión por las pistas, abiertas o cifradas, que deslice López Obrador en los siguientes meses. No importa cuán indigna y genuflexa sea la propuesta de Marcelo Ebrard.

Pero encima de todo, Ebrard se pone a un policía gratuitamente, si es que pretende cumplir su promesa. ¿Verdaderamente estaría dispuesto a admitir una vigilancia constante e ideológica? Se ha puesto la soga al cuello como método de supervivencia, por raro que suene: en estos momentos quiere quedar bien con López Obrador, y así tomar ventaja en la carrera interna de Morena, aunque después eso implique estar atado a las ideas de AMLO para siempre. Pero habrá que tener calma. El concurso de incoherencia apenas ha comenzado.

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