Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
Ucrania tiene contra las cuerdas a Vladimir Putin después de una serie de bombardeos sobre Moscú y otros importantes centros urbanos de Rusia. Sin embargo, en una guerra no todo son victorias. El presidente Volodymyr Zelensky intenta evitar que los recientes éxitos militares terminen convirtiéndose en derrotas estratégicas.
En este contexto, durante la presente semana decidió relevar de sus funciones a Mykhailo Fedorov, quien se desempeñaba como ministro de Defensa y era considerado uno de los principales impulsores del desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al arte de la guerra.
Durante su gestión, Fedorov destinó una parte significativa del presupuesto nacional al desarrollo de drones inteligentes, los cuales ocasionaron importantes pérdidas en territorio ruso, especialmente contra instalaciones petroleras.
Como resultado de estos ataques, la economía rusa sufrió un fuerte impacto y el curso de la guerra comenzó a modificarse en favor de Ucrania. Precisamente por ese papel protagónico de Fedorov, numerosos ciudadanos salieron a las calles para exigir que el presidente Zelensky lo reincorporara al Gobierno.
A primera vista, especialmente después del éxito alcanzado con la estrategia basada en drones, parecería lógico pensar que Fedorov tenía todas las cartas a su favor, pero la guerra es mucho más compleja de lo que sostienen sus simpatizantes.
Como ocurre en cualquier conflicto bélico entre dos o más naciones, una estrategia orientada a obtener una victoria definitiva requiere el funcionamiento coordinado de todas las ramas de las fuerzas armadas. Las líneas del frente, donde se libran los combates más intensos, han requerido de un mayor respaldo de armamento convencional, tanto para contener el avance ruso como para recuperar el territorio perdido.
Oleksandr Syrskyi, comandante en jefe del ejército ucraniano, sostuvo una confrontación estratégica con la visión impulsada por Fedorov. En otras palabras, las diferencias entre ambos comenzaron a debilitar la coordinación táctica ucraniana precisamente cuando la unidad resultaba más necesaria.
Ante esta situación, Zelensky optó por no favorecer a ninguno de los dos. Primero relevó a Fedorov y posteriormente a Syrskyi. A corto plazo, la decisión puede parecer contradictoria, especialmente porque Fedorov se había convertido en una figura clave al promover el desarrollo de drones inteligentes que modificaron el equilibrio del conflicto.
No obstante, la determinación de Zelensky puede interpretarse como una apuesta por preservar la cohesión del mando militar. Prescindir de dos altos responsables busca poner fin a las tensiones existentes entre ambos y restablecer un equilibrio entre la parte convencional y parte tecnológica de su ejercito.
En un conflicto de esta magnitud, la innovación resulta indispensable, pero la unidad del mando continúa siendo un requisito esencial para alcanzar los objetivos estratégicos.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
