La SRE traicionó la confianza de mexicanos

La SRE traicionó la confianza de mexicanos

Agustín Gutiérrez Canet

El ex comisionado del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén López, reveló que, en un artículo publicado en Estados Unidos, se utilizó información confidencial proporcionada por funcionarios de la SRE, proveniente de la base de datos de la identificación oficial conocida como matrícula consular, entregada a casi 9 millones de mexicanos.

En su colaboración, “Mexicanos en Estados Unidos y el Departamento de Defensa”, (Proceso, 22 enero 2024), Guillén López citó el reglamento correspondiente:

“El contenido del Registro Consular es confidencial y solo puede tener acceso a éste el personal autorizado por la Secretaría, con el propósito de verificar datos para ofrecer trámites consulares a las personas solicitantes, así como para dar respuesta a sujetos autorizados. Lo anterior, en términos de la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados. Por ningún motivo se puede utilizar la información contenida en el Registro Consular para fines distintos a los autorizados por la Secretaría”.

Los autores del artículo The Local Reaction to Unauthorized Mexican Migration to the US, (La reacción local a la emigración mexicana en EU), Ernesto Tiburcio y Kara Ross Camarena, reconocieron en su obra publicada en octubre de 2022 el carácter confidencial de la información al manifestar:

“La SRE nos compartió una versión confidencial y detallada del conjunto de datos. Contiene información demográfica anonimizada de cada uno de los nacionales mexicanos que obtuvieron la matrícula entre 2002 y 2020. La SRE creó un número de identificación que nos permitió seguir los movimientos de las personas en un determinado tiempo. Este número no tiene ningún significado relevante ni está ligado de ningún modo a otra información demográfica. La información contiene 16.7 millones de observaciones correspondientes a 8.8 millones de personas”.

Como agravante, se añadió la supina irresponsabilidad del mismo gobierno de México al entregar información confidencial de los mexicanos a la autora Ross Camarena, cuando ella era al mismo tiempo analista del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Si esos datos confidenciales fueran compartidos a autoridades estadounidenses pondrían en extrema vulnerabilidad a los mexicanos indocumentados, al facilitar su localización para ser presa fácil de redadas y deportaciones.

Al inicio de su obra, los autores expresaron su agradecimiento a los siguientes funcionarios de la SRE, responsables de haber proporcionado los datos del Registro Consular: Roberto Velasco Álvarez, jefe de Unidad para América del Norte; Arturo Rocha Hernández, director general de Movilidad Humana y Desarrollo; y Leonor Ortiz Monasterio Giménez Cacho, directora de Prospectiva e Innovación Consular.

¿Será una mera casualidad que en torno al 2017 los hoy funcionarios de la SRE, Velasco y Rocha, y el hoy investigador Tiburcio coincidieron como compañeros en la Harris School of Public Policy de la Universidad de Chicago?

La transgresión legal ocurrió siendo Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la SRE ¿por qué motivo autorizó entregar la información confidencial del Registro Consular a los investigadores cuyos fines académicos son ajenos a los de la Secretaría?

Al hacerlo, la SRE violó el reglamento correspondiente y la ley de protección de datos personales. Además, traicionó la confianza de los mexicanos residentes en el extranjero. Los funcionarios involucrados merecen ser sancionados de conformidad con el marco legal. Este artículo de opinión fue publicado en el periódico Milenio de México.

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