Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
Al igual que las personas, los estados (países) tienen una identidad particular que determina y condiciona su comportamiento dentro del sistema mundial. Lo anterior es uno de los elementos claves del constructivismo, teoría de las relaciones internacionales que nos permite entender los últimos episodios de la Administración Trump en el terreno internacional.
¿Cuáles son las razones por las cuales, el gobierno de Trump se acerca tanto a países autocráticos y dictatoriales?
Si una persona tiene tendencias neofascistas o racistas, el circulo de compañeros o amigos será el mismo de su ideología política. Los grupos como los Proud Boys, cuyos miembros tienen en común la intolerancia, el racismo y el machismo, no son una casualidad del destino, sino es una manifestación real de la pasión que los identifica a sus miembros.
Por el contrario, si una persona es defensora de los derechos de los migrantes, su círculo político también será con aquellas personas que tienen afinidades a los derechos individuales y el respeto a los migrantes. Los miembros de los grupos como la Liga de los Ciudadanos Latino-Estadounidenses Unidos (LULAC) normalmente se han caracterizado por tener sentimiento solidario a los derechos de los migrantes de América Latina.
De mismo modo y similar a los individuos, los estados tienden a no buscar alianzas con otros estados que no tienen las mismas afinidades políticas. Por ejemplo, Corea del Norte difícilmente va a ser aliado de países asiáticos cuya cultura política es la democracia y el respeto a las leyes constitucionales.
El líder surcoreano Kim Jong-Un prefiere tener relaciones con gobierno autoritarios que no respetan el estado de derecho. Por eso sus aliados son Rusia, China, Venezuela, Irán, entre otros regímenes políticos dictatoriales.
Desde la llegada de Trump al gobierno, Estados Unidos ha mostrado ciertos cambios en su comportamiento en el sistema internacional. El hecho que hoy, nuestro país muestra cierta preferencia hacia gobiernos dictatoriales no solamente dice mucho de los gobernantes que nos guían, sino también de las bases sociales que han configurado un nuevo tipo de estado, el cual es fiel reflejo de las bases sociales dominantes.
Adicionalmente, la nueva identidad de Estado Unidos es la síntesis de un periodo de gestación en la sociedad civil que culmina con la toma de gobierno por las bases dominantes. Es un proceso social de mediano o largo plazo.
Así, no solamente tendremos cuatro años de “magismo”, sino una serie de gobiernos alternas.
Nos aguarda tiempos difíciles de pugnas políticas; altercados en el Congreso; presidentes que hacen y deshacen lo conseguido por sus predecesores opositores. De hoy en adelante, el conflicto será nuestro pan de cada día.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
