La llave en Colombia es no cometer errores

La llave en Colombia es no cometer errores

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

Gustavo Petro, el candidato presidencial de la izquierda colombiana, se imaginó el presente escenario político, pero fue el último de sus pensamientos de cara a la Casa de Nariño.   Ahora, en frente tiene a un contrincante que, a pesar de ubicarse a la derecha del espectro político, no porta la bandera uribista.  Eso es un dolor de cabeza para él y su equipo de trabajo.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia arrojó el siguiente resultado.  Petro obtuvo el apoyo de 8.527.768 ciudadanos; es decir 40,33% del voto nacional, mientras que su inmediato seguidor, Rodolfo Hernández, alcanzó un total de 5.953.209 votos o 28,13%.  Federico Gutiérrez, quien se pensó que iba a acompañar a Petro en la recta final, terminó con un decepcionante 23,92 % del voto y está fuera de la competencia. Lo mismo que el centrista Sergio Fajardo que logró 4,2%.

A pesar de que Petro sacó una gran ventaja en la primera vuelta, su posición para las elecciones finales del 19 de junio está cuesta arriba.

Si tomamos en cuenta los votos de Gutiérrez y un porcentaje pequeño de Fajardo, luego los juntamos con los votos de Hernández, entonces estaríamos pronosticando una victoria del ex alcalde de Bucaramanga (Hernández) por un porcentaje de más del 51% del voto.

Cómo las condiciones en las elecciones de Colombia no son tan normales, el resultado final todavía está en disputa, especialmente si tomamos en cuenta a dos candidatos que están fuera del tradicionalismo político colombiano.  Por una parte, las bases uribistas (conservadores inflexibles) detestan a Petro y, por la otra, un gran porcentaje de la población votante de los centros urbanos, especialmente mujeres de clase-media alta, no conjugan con el sexismo y la desfachatez de Hernández.

Sin embargo, el camino a la presidencia es más óptimo para el segundo que para el primero.  En este sentido, a Hernández le conviene “tapar su bocota”, desaparecer de los medios de comunicación y mantener el momento político que le entregó la primera vuelta.  Como es imposible pedirle sensatez a un osado, su caída podría estar empezando por ahí.

Por su parte, Petro tiene que trabajar más que su contrincante para ganar las elecciones.  Sus 40.33% de voto popular le sirve mucho, pero no tanto en la recta final.  Ahora tiene que arañar otros 11% en tierras conservadoras y moderadas.

Lo más probable es que una mayoría de los votantes que respaldaron a Fajardo decidan darle su apoyo, pero esa cantidad no es suficiente para lograr su objetivo final.

Petro necesita una parte de los votos de Gutiérrez, quienes se niegan a respaldar a un candidato de izquierda.  Su estrategia debe concentrarse en el voto de los centros urbanos, especialmente de la mujer.  Los comentarios rancios y sexistas de Hernández no encuadran con esta población.  Algunos finalmente decidirán respaldarlo, pero también es una ganancia que no voten ni por él ni por Hernández.

Así, tanto Petro como Hernández tienen posibilidades.  Es cuestión de que uno cometa errores para que el otro se lleve la presidencia.

              Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

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