La derecha populista brota en México: "los delincuentes no son humanos, sino bestias"

La derecha populista brota en México: "los delincuentes no son humanos, sino bestias"

Omar Peralta

Ciudad de México.– América Rangel sostuvo que los delincuentes no deben tener derechos humanos.

El juego del populismo cuenta con los participantes perfectos. No importa hacer política real ni diseñar planes a futuro. Eso ya está claro: lo que desvela a las brillantes mentes opositoras del país es jugar a las vencidas en Twitter. Ahí es donde los incorrectos demuestran su músculo ideológico. Se les da bien porque siempre es sencillo tocar la tecla perfecta cuando ya sabes a quién le hablas. América Rangel es el ejemplo inmediato.

La diputada panista tiró una bomba de esas que hacen mucho ruido por, supuestamente, decir lo que todos callan. Ya se sabe: cualquier nimiedad es revolucionaria en estos días. Y así lo entendió ella con el tuit en el que dijo que: “Los derechos humanos son, precisamente, para los humanos. Los delincuentes son bestias que no merecen ninguna consideración”. Tiren todas las constituciones de los Estados-Nación a la basura. Listo: Rangel acabó con veintiún siglos de desarrollo humano en 17 palabras. Digno de aplaudir, cómo no.

Desde luego, en una época en la violencia campea por todo el país —y sinceramente no se ve para cuándo deje de ser así— este tipo de discursos encuentran el eco perfecto. La gente está harta y las evidencias de que el aparato estatal de seguridad está rebasado son más flagrantes día con día. ¿Y cómo resolver la violencia que consume al país? ¿Alguna idea, tesis o teoría, cuando menos? No, mejor critiquemos a “los progres” por defender criminales y ponerse de su lado. De todas formas, los panistas ya han dejado claro mil veces, en todos los ámbitos de la vida pública, que los derechos humanos ni les van ni les vienen.

Ellos a lo suyo: pedir cosas absurdas aprovechando el enojo popular. ¿Eso en qué los convierte? Uy, mejor dejarlo ahí para que no se vayan a molestar por la comparación que los iguala a lo que ellos han criticado tanto. Si de todas formas cuando han tenido la oportunidad de gobernar, los ancestros panistas no sólo se han quedado cortos cuando han tenido que hacer frente la inseguridad: han pateado el avispero para sumir paulatinamente al país en una barbarie que mezcla crímenes de los criminales (valga la redundancia) y crímenes de los héroes nacionales que deberían combatir a los criminales “de verdad”. Pero todo es olvidable y cada quien lleva agua para su molino. Y ese acarreo es especialmente plausible si lleva consigo la etiqueta de lo “políticamente incorrecto”.

Como no vivimos en un país habituado a los juicios sumarios y las ejecuciones extrajudiciales, queda muy bien pedir “mano dura”. El año pasado fueron ejecutados extrajudicialmente 25 defensores de Derechos Humanos y un 41% de personas encarceladas en el país todavía no reciben condena. Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochistlán, Atenco, Aguas Blancas, Acteal, la Guerra contra el narco, News Divine. No importa. Nada importa: hay que traer mando dura al país y gente con los pantalones bien puestos. Voces como la de Rangel encuentran el eco necesario porque hay mucha gente que considera que sus ideas son brillantísimas por default, pero que en esta era de censura está mal decirlas. Por eso se aplaude a los mártires que sacrifican los buenos modos para tirar verdadazos.

Que nadie se confunda: el Estado está obligado a hacer valer el derecho. Quien cometa un delito debe pagar por él de acuerdo con los marcos establecidos. Y ojalá ese mundo ideal fuera verdadero. Porque ya sabemos la impunidad que planea en el sistema de justicia mexicano. Y también el partido en el poder debe entender que un fracaso en su política de seguridad (y hacia allá se camina) será el argumento perfecto para quienes pretenden instaurar métodos fascistoides. Hoy todavía son un mal chiste tuitero. Mañana podrían dejar de serlo por un simple motivo: están capturando los sentimientos de la gente.

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