Por/By Mel Gurtov
Sudáfrica, India y México acaban de celebrar elecciones generales. Gran Bretaña celebrará elecciones generales el 4 de julio. Estados Unidos celebrará una el 5 de noviembre. Las manifestaciones sin precedentes en Israel aún pueden conducir a elecciones generales allí. Cinco de estas seis elecciones revelan el precario control del poder de los titulares y las amenazas a la democracia que plantean los líderes y los rivales.
Los votantes sudafricanos asestaron al gobernante ANC, el partido de Nelson Mandela, un “golpe sísmico”, según CNN. Por primera vez en 30 años, el partido no logró obtener la mayoría, cayendo al 41 por ciento.
La corrupción oficial es endémica en ese partido, pero también lo es en el partido del predecesor del presidente Cyril Ramaphosa, Jacob Zuma. Después de haber gobernado durante nueve años, Zuma encabeza un nuevo partido que recibió alrededor del 14 por ciento de los votos. Ahora parece ser quien hace el cambio, ya que el ANC necesitará socios en un gobierno de coalición. Pero es dudoso que Zuma acepte que Ramaphosa continúe como presidente. Si no se forma ninguna coalición en las próximas semanas, entonces, por ley, será necesario celebrar nuevas elecciones.
El primer ministro británico, Rishi Sunak, lleva menos de dos años en el cargo, pero decidió convocar elecciones anticipadas el 30 de mayo, plenamente consciente de que los conservadores están muy por detrás de los laboristas en las encuestas de opinión. Sunak tomó algunas decisiones terribles sobre el sistema de salud pública y los refugiados de Ruanda que seguramente ayudaron a hundirlo.
En Estados Unidos e Israel, el Estado de derecho es fundamental para la supervivencia de la gobernanza democrática. La administración Biden ha recibido un gran golpe en el brazo con la condena de Donald Trump por 34 cargos de violaciones de la ley federal. A partir de ahora, será identificado como el delincuente convicto Trump. Pero está por delante en la mayoría de las encuestas. Por inimaginable que parezca, el próximo presidente de Estados Unidos podría ser un criminal que no sólo ha sido condenado por múltiples cargos de fraude y violación, sino que también enfrenta varios cargos de conspiración.
En Israel, la Corte Penal Internacional (CPI) está solicitando órdenes de arresto para dos líderes israelíes: el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el Ministro de Defensa Yoav Gallant, así como para tres líderes de Hamás. El liderazgo autoritario de Netanyahu es objeto de enormes manifestaciones diarias que exigen su dimisión, pero las órdenes de arresto son por crímenes de guerra cometidos en Gaza.
Israel, sin embargo, no es signatario del Tratado de Roma que estableció la CPI, por lo que las órdenes de arresto no significarían el procesamiento de Netanyahu y Gallant. Hamás, al no ser un Estado-nación y, por tanto, no ser parte en el tratado, también sería difícil de procesar. Pero podría dificultar que cualquiera de estas personas viaje al extranjero.
Al carecer de un mecanismo para hacer cumplir sus decisiones, la CPI se encuentra impotente ante las acciones militares israelíes en curso en Gaza. Es evidente que al gobierno de Netanyahu no le molestan estas órdenes, que denunció. Lo mismo hizo la administración Biden. Pero no nos equivoquemos: el presidente conoce muy bien la estrategia de Netanyahu para mantenerse en el poder. En una entrevista con la revista Time, Biden, cuando se le preguntó si Netanyahu estaba prolongando la guerra en Gaza en un esfuerzo por mantenerse en el cargo, dijo que cree que “hay muchas razones para que la gente llegue a esa conclusión”.
En India y México, los partidos gobernantes ganaron en estas últimas elecciones. El Primer Ministro de la India, Narendra Modi, tendrá un tercer mandato, aunque su partido nacionalista hindú, el BJP, obtuvo muchos menos escaños en el parlamento de lo esperado. La intolerancia de Modi hacia los musulmanes y las desigualdades económicas que aumentan a medida que aumenta el PIB de la India evidentemente impulsaron al opositor Congreso Nacional Indio, el segundo partido más grande.
Los dalits, la casta más baja antes llamada intocables, abandonaron el BJP, lo que contribuyó de manera importante al escaso margen de victoria de Modi. Modi se ha institucionalizado, volviéndose cada vez más autoritario y dominando todos los medios de comunicación, mientras encarcela a los políticos de su oposición. Ahora tendrá que gobernar en coalición con otros partidos.
México es la excepción en estas elecciones. Claudia Sheinbaum, una izquierdista, ganó por un amplio margen para suceder a su mentor, Andrés Manuel López Obrador. Es climatóloga y la primera mujer presidenta de México.
La votación fue un mandato para que Sheinbaum continuara con los programas contra la pobreza de López-Obrador, aunque según el New York Times, era “un presidente profundamente polarizador, criticado por no controlar la violencia desenfrenada de los cárteles, por obstaculizar el sistema de salud de la nación y por socavando persistentemente las instituciones democráticas”. Los cárteles en particular van a ser un desafío importante para Sheinbaum, tanto por el papel que desempeñan en la política mexicana como por las complicaciones que crean en las relaciones de México con Estados Unidos.
¿Podemos sacar conclusiones generales de estas elecciones? Probablemente la más importante sean las tendencias autoritarias de los líderes y rivales en estas democracias. Seguimos aprendiendo que ganar elecciones no es lo mismo que gobernar democráticamente.
La corrupción oficial, la violencia contra los críticos, la falta de respeto por el derecho interno e internacional y el desprecio por la opinión pública son a menudo características de los gobernantes elegidos democráticamente, como lo son de los gobernantes que no son elegidos.
Mel Gurtov, distribuido por PeaceVoice, es profesor emérito de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Portland y escribe un blog en In the Human Interest.
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Elections‑Democracy Gap
South Africa, India, and Mexico just held general elections. Britain will hold a general election July 4. The US will hold one Nov. 5. Record-setting demonstrations in Israel may yet lead to a general election there. Five of these six elections reveal the precarious hold on power of the incumbents, and the threats to democracy posed by leaders and challengers.
South African voters dealt the ruling ANC, the party of Nelson Mandela, a “seismic blow,” according to CNN. For the first time in 30 years, the party failed to win a majority, falling to 41 percent.
Official corruption is endemic in that party, but so too in the party of President Cyril Ramaphosa’s predecessor, Jacob Zuma. Having previously ruled for nine years, Zuma heads a new party that received about 14 percent of the vote. He now appears to be the kingmaker as the ANC will need partners in a coalition government. But it is doubtful Zuma will accept having Ramaphosa continue as president. If no coalition forms in coming weeks, then by law new elections will need to be held.
Britain’s Prime Minister Rishi Sunak has been on the job for less than two years, yet decided to call an early election May 30, fully aware that the Tories are miles behind Labor in opinion polls. Sunak made some terrible decisions on the public health system and refugees from Rwanda that surely helped sink him.
In the US and Israel, the rule of law is critical to the survival of democratic governance. The Biden administration has received a huge shot in the arm with the conviction of Donald Trump on 34 counts of violations of federal law. From now on, he will be identified as convicted felon Trump. But he’s ahead in most polls. Unimaginable as it may seem, the next US president could be a criminal who has not only been convicted of multiple counts of fraud and rape, but also faces various conspiracy charges.
In Israel, the International Criminal Court (ICC) is seeking arrest warrants for two Israeli leaders—Prime Minister Benjamin Netanyahu and defense minister Yoav Gallant–as well as three Hamas leaders. Netanyahu’s authoritarian leadership is the subject of huge daily demonstrations calling for his resignation, but the arrest warrants are for war crimes committed in Gaza.
Israel, however, is not a signatory to the Rome Treaty that established the ICC, thus the arrest warrants would not mean prosecution of Netanyahu and Gallant. Hamas, not being a nation-state and therefore not party to the treaty, also would be difficult to prosecute. But it might make it difficult for any of these people to travel abroad.
Lacking any enforcement mechanism for its decisions, the ICC is powerless in the face of ongoing Israeli military actions in Gaza. The Netanyahu government is clearly not disturbed by these warrants, which it denounced. So did the Biden administration. But make no mistake: the President is well aware of Netanyahu’s strategy for staying in power. In an interview with Time magazine, Biden, asked whether Netanyahu was prolonging the war in Gaza in an effort to hold on to office, said that he believes “there is every reason for people to draw that conclusion.”
In India and Mexico, ruling parties won in these latest elections. India’s Prime Minister Narendra Modi will have a third term, though his Hindu nationalist party, the BJP, won far fewer seats in parliament than expected. Modi’s intolerance toward Muslims and the economic inequalities that are growing as India’s GDP rises evidently boosted the opposition Indian National Congress, the second-largest party.
Dalits, the lowest caste formerly called untouchables, abandoned the BJP, contributing importantly to Modi’s low margin of victory. Modi has institutionalized himself, becoming increasingly authoritarian and dominating all media while putting opposing politicians in jail. Now he will have to govern in a coalition with other parties.
Mexico is the exception in these elections. Claudia Sheinbaum, a leftist, won by a large margin to succeed her mentor, Andrés Manuel López Obrador. She’s a climatologist and Mexico’s first female president.
The vote was a mandate for Sheinbaum to continue Lopez-Obrador’s anti-poverty programs, though according to the New York Times, he was “a deeply polarizing president, criticized for failing to control rampant cartel violence, for hobbling the nation’s health system and for persistently undercutting democratic institutions.” The cartels in particular are going to be a major challenge for Sheinbaum, both for the role they play in Mexican politics as well as the complications they create in Mexico’s relations with the US.
Can we draw any general conclusions from these elections? Probably the most important is the authoritarian tendencies of leaders and challengers in these democracies. We keep learning that winning elections is not the same thing as governing democratically.
Official corruption, violence against critics, disrespect for domestic and international law, and disregard for public opinion are often features of democratically elected rulers as they are of rulers who are not elected.
Mel Gurtov, syndicated by PeaceVoice, is Professor Emeritus of Political Science at Portland State University and blogs at In the Human Interest.
