ANKARA (Turkey), 08/07/2026.- (L-R) Turkish President Recep Tayyip Erdogan, NATO Secretary General Mark Rutte, US President Donald Trump and UK Prime Minister Keir Starmer prepare for a group photo during the 2026 NATO Summit in Ankara, Turkey, 08 July 2026. The NATO Summit takes place from 07-08 July. (Turquía) EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI
Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
La reunión de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es de suma importancia, a pesar de las divergencias e intereses que existen entre sus integrantes. En la primera jornada hubo de todo: críticas, elogios, jactancias y reproches. Sin embargo, el gran ganador del encuentro fue, indudablemente, la delegación ucraniana, liderada por el presidente Volodymyr Zelensky.
Al mandatario ucraniano lo recibieron con los brazos abiertos. En vista de que el régimen de Putin se ha convertido en una amenaza para la seguridad europea, los líderes de la OTAN decidieron destinar 80 mil millones de dólares para apoyar a Ucrania durante el presente año y el siguiente.
Se trata de una suma significativa, sobre todo porque una parte importante del armamento utilizado por las fuerzas ucranianas se basa en drones, cuyo costo de producción es considerablemente menor que el del armamento convencional.
Asimismo, a diferencia del encuentro que sostuvo con Donald Trump en Estados Unidos, cuando el presidente estadounidense intentó convencer a Zelensky de que la guerra ya estaba decidida en favor de Rusia, en esta ocasión no solo reconoció los avances de Ucrania en el conflicto, sino que también aceptó la instalación de sistemas antimisiles Patriot en territorio ucraniano.
Lo anterior es de enorme importancia tanto para Ucrania como para Europa. Si se toma en cuenta que una de las principales estrategias ofensivas de Rusia consiste en el lanzamiento de misiles con ojivas guiadas, en el mediano plazo Ucrania podría convertirse en un centro estratégico para el despliegue de sistemas antimisiles Patriot en la región europea.
Así, el gran perdedor de la reunión de la OTAN es Rusia, especialmente el régimen autoritario de Vladimir Putin. Por una parte, los problemas que le han ocasionado los ataques con drones dentro de su propio territorio podrían agravarse con la nueva ayuda económica aprobada, lo que permitiría incrementar y ampliar las operaciones ucranianas en territorio ruso.
A ello se suman las dificultades económicas, que podrían intensificarse como consecuencia del aumento de los precios de los combustibles y de las restricciones comerciales.
Finalmente, Putin, quien había consolidado buena parte de su poder político alrededor de la invasión de Ucrania, enfrenta hoy un escenario de creciente aislamiento. Algunos de sus aliados comienzan a tomar distancia y el margen de maniobra del Kremlin parece reducirse progresivamente. No sería extraño que, con el paso del tiempo, surjan fracturas dentro de su propio círculo de poder que pongan en riesgo la continuidad de su liderazgo.
Ucrania comienza a ahuyentar los fantasmas que durante años proyectó Putin sobre Europa.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
