Futuro del Partido Republicano, Trump y el trumpismo

Futuro del Partido Republicano, Trump y el trumpismo

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

Lo siento estimados ciudadanos del ala ultra-conservadora del Partido Republicano, Donald Trump nunca más va a pisar la Casa Blanca.  Puede ser que la Cámara de Representantes y el Senado cambien de color después de las elecciones intermedias de 2022, pero ese resultado también es algo improbable debido a que Trump insiste en mantenerse como figura emblemática del republicanismo.

En las elecciones especiales 2021 para las curules del Senado de Georgia, Trump no solo decidió meter las manos en el proceso electoral, sino embarrarlas profundamente.  El resultado fue milimétrico a favor de los candidatos demócratas, Jon Ossoff y Raphael Warnock, pero, al mismo tiempo, resultó ser un hecho sin precedentes.

Georgia siempre tuvo una identidad conservadora, pero Trump la convirtió en un estado indeciso.  Mientras no desista de su protagonismo enfermizo, a los republicanos les irá de mal en peor.

Es que Trump sembró un precedente tóxico en la sociedad estadounidense y, en el proceso, dejó alicaído al partido conservador tradicional.  Mientras sus filas se llenaron con iconoclastas de la derecha, los partidarios moderados han estado buscado otra alternativa política.

Lo anterior no quiere decir que esos republicanos “Reaganistas” se enrolaron al Partido Demócrata.  Eso es muy difícil que ocurra, aunque esta idea tampoco es descartable.  Esta gente optó mantenerse en el centro de la política nacional, allí donde su condición de independiente les da mayor poder en el momento de depositar su papeleta de voto.

Asimismo, Joe Biden venció en Wisconsin, Pennsylvania y Michigan debido a que el voto independiente, muchos de los cuales fueron republicanos Reaganista, terminaron por apoyarlo.

¿Entonces, cuál es el camino de los republicanos para no perder y, al mismo tiempo, deshacerse de Trump?  Paradójicamente si los republicanos quieren ganar, primero van a tener que perder.  No hay de otra.

Trump va a estar de narices en las elecciones intermedias del próximo año.  Su involucramiento en estas elecciones posiblemente termine con las aspiraciones de Kevin McCarthy de convertirse en el próximo jefe de la Cámara de Representantes.

En el peor de los escenarios para los demócratas, si por alguna razón, los republicanos se alzan vencedores de la contienda electoral del próximo año, ese resultado levantará olas en el seno de los demócratas y los votantes independientes.

La movilización contra el trumpismo va a ser por todos los sectores de la nación.  No dejarán que el país vuelva a otra odisea maligna que casi le cuesta su institucionalidad democrática.

Así, puede ser que el trumpismo dure otros cuatro o cinco años, pero la carrera política de Trump está terminada antes de volver a reiniciarla.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

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