Entrenar la respiración, el gran secreto de la salud

Entrenar la respiración, el gran secreto de la salud

Por Dr. Luis Montel

La respiración es el motivo por el cual estamos vivos. Ese maravilloso momento en el cual penetra el oxígeno al organismo, para llegar hasta la más recóndita célula y sacar a la vez el dióxido de carbono o CO2, sustancia de desecho del metabolismo. La balanza a favor del oxígeno es la garantía del equilibrio ácido-básico del cuerpo.

La respiración es inconsciente, ordenada por el centro ubicado en el hipotálamo. No la podemos dominar, ya que es un reflejo autónomo. Pero, a la vez, responde a influencias de la parte consciente del cerebro —la corteza—. Debido a ello, las emociones que estemos viviendo cambiarán el modo de respirar, influirán en nuestra bioquímica y serán determinantes en el mantenimiento de la salud y el desarrollo de la enfermedad.

Emociones con respiraciones deficientes: ira, rabia, furia, rencor, envidia, odio, enfado, resentimiento, arrepentimiento, incomprensión, nostalgia, desamor, tristeza, melancolía y duelo.

Todas estas emociones disminuyen la entrada de aire oxigenado, ya sea por depresión directa del centro respiratorio o por menor uso de la musculatura respiratoria. Entonces, aumentarán la toxicidad y los radicales libres.

Emociones con respiraciones óptimas: alegría, satisfacción, amor correspondido, euforia, olvido, perdón, resignación, libido o deseo sexual, ejercicio físico, comprensión, empatía, diversión, tranquilidad y relajación.

¿Cómo puedo mejorar mi ritmo respiratorio?

Lo primero es conocernos a nosotros mismos y valorar en todo el transcurso del día qué emoción prevalece en nosotros. Una vez identificada, trabajar en modularla a nuestro favor. Realizar ejercicio físico de fuerza, tres veces a la semana, y aeróbico dos veces, al menos 30 minutos. Hacer un training respiratorio básico. Respirar en tres tiempos: inhalación contando 1-2-3, retener contando 1-2-3 y expirar contando 1-2-3.

Y de esta forma ir aumentando hasta llegar a cinco veces: 1-2-3-4-5. Esto requiere entrenamiento y persistencia. Lo correcto es dominar la forma básica 1-2-3 por uno o dos meses, antes de aumentar a otras más complejas. Este tipo de respiración se puede hacer también durante el ejercicio, ya que aumenta nuestra capacidad.

Debemos comer mejor, en cuanto a grasas y tóxicos en los alimentos, y beber suficiente agua para estar equilibrados. Con estos simples, pero importantísimos hábitos, mejorarían nuestras dolencias y estaríamos más fuertes en el día a día.

www.DrLuisMontel.com

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