El valor social de las ONGs

El valor social de las ONGs

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

Desde la década de los 1980s, la inseguridad, la criminalidad y la pobreza, entre otros problemas sociales, han sido el “pan de cada día” de las sociedades latinoamericanas.  Los grandes filósofos del pasado –Jean J. Rousseau, Karl Marx— y algunos investigadores actuales comentan que todo eso se debe a una situación natural del sistema económico-social en el que vivimos.

La pandemia del Covid-19 obviamente ha incrementado estos problemas.   Durante los últimos años, algunas ciudades latinoamericanas han sido afectadas con más aplomo por la violencia.   En algunos sectores de México y Brasil, por ejemplo, la policía y las organizaciones delictivas, se han enfrentado en una guerra sin cuartel en barrios inseminados por la droga y en favelas pobres, respectivamente. ¿Cuál es la causa de estos problemas?  ¿De dónde vienen?

Algunos investigadores de la izquierda sostienen que dichos problemas se deben enteramente al modelo económico neoliberal.

En otras palabras, la apertura de mercados promovida por los gobiernos norteamericanos –desde Ronald Reagan hasta el actual gobierno actual de Joe Biden— aniquiló la incipiente industria latinoamericana en beneficio de las transnacionales estadounidenses y creó, consecuentemente, desempleo, marginación y pobreza, etc.

Existen también personas, especialmente en territorio norteamericano, que creen que dichos problemas sociales se debe a los actos de corrupción de los gobiernos latinoamericanos y a la ineptitud de sus gobernantes.  “No saber aprovechar las virtudes que le brinda el mercado libre”, dicen.

La realidad latinoamericana nos indica que existe algo de cierto entre ambas explicaciones.  Difícilmente se puede ignorar los argumentos de la izquierda, aunque es también menester reconocer que la ineptitud y la falta de ética del sector público en los países latinoamericanos andan tan maleadas que, los grupos de la delincuencia organizada,  aprovechan la disposición de los entes policiales a los actos de corrupción.

Lamentablemente los gobiernos latinoamericanos a menudo se dedican a politizar los problemas de la sociedad y en muchos casos no promueven políticas que rompan con esos ciclos de marginación económica que afectan a sus poblaciones.

Las organizaciones comúnmente llamadas no gubernamentales (ONGs) –jurídicamente conocidas como organizaciones sin ánimo de lucro—  hacen lo contrario al gobierno y producen resultados positivos con recursos, en muchos casos, inadecuados.

A estas organizaciones no les importa de dónde viene la pobreza, la inseguridad y la violencia.   Lo que les interesa es subsanar esos problemas, así como también promover solidaridad y crear oportunidades reales de trabajo para aquellas personas que precisamente son consecuencia de esos problemas sociales.

Si los gobiernos en América Latina actuaran como la ética de la mayoría de las organizaciones sin ánimo de lucro, los problemas sociales serían menores.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

 

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