El trago amargo de López Obrador que lo hizo enojar y olvidarse de lo importante (la tragedia del Metro)

El trago amargo de López Obrador que lo hizo enojar y olvidarse de lo importante (la tragedia del Metro)

Foto: Héctor Vivas/Getty Images

La conferencia de prensa mañanera del presidente López Obrador del 4 de mayo, ocho horas después del derrumbe de una trabe en la Línea 12 del Metro, que causó la muerte a 25 personas e hirió a 79, no satisfizo las expectativas de información y solidaridad hacia los afectados.

La noche anterior, la tragedia capturó la atención de los habitantes de la CDMX. La noticia se divulgó en todo el país y medios mantuvieron la noticia toda la noche. La prensa en diversos países difundió en espacios destacados los reportes de sus corresponsales. Una hora después de sucedida la tragedia la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, se presentó al lugar para enterarse con detalle de los acontecimientos, manifestar su pésame a las familias de los afectados y anunciar que se investigarían las causas del accidente. Las redes sociales se activaron para atacar o defender a los principales actores de la 4T.

El presidente López Obrador no acudió al lugar de la catástrofe, tampoco utilizó la inmediatez de las redes sociales para expresar algún pensamiento solidario hacia los afectados. Esperó ocho horas para expresar su pésame a las familias de los fallecidos. Concedió la palabra, en su conferencia de prensa mañanera, a Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, involucrados involuntarios en la tragedia, en calidad de promotor de la construcción de la Línea 12 y encargada del buen funcionamiento del Metro, lo que esto signifique.

Lo dicho por Marcelo Ebrard, totalmente previsible, fue que estaba a disposición de las autoridades para cualquier aclaración y “resbaló” su responsabilidad con la frase mágica “el que nada debe nada teme”. La jefa de Gobierno anunció que se investigarán las causas del derrumbe y se contratará a una empresa extranjera para que lleve a cabo un peritaje “imparcial” a fin de llegar a las últimas consecuencias. El presidente López Obrador los escucho y continuó con la dinámica de su conferencia de prensa.

Conviene decir que las consecuencias, si las hay, no dependerán de ella ni de los peritos extranjeros, sino de la determinación del presidente.

Prensa injusta y lamentable

En la mañanera se esperaba que el presidente López Obrador hiciera un comentario detallado sobre la catástrofe en la Línea 12 del Metro, pero lo que sucedió fue la repetición de su tema favorito: él como víctima al responder a la pregunta de un “periodista” asistente a la mañanera, sobre la liberación del “Güero Palma”, ordenada el sábado anterior por un juez del estado de Jalisco, calificada por el presidente López Obrador como un “sabadazo” y considerada como negativa por algunos articulistas y un hecho consumado.

Al respecto el presidente comentó que los ataques en medios de comunicación contra su gobierno son algo rutinario, señaló que desde la época de Francisco I. Madero no se había atacado tanto a un presidente de México como ahora.

“Desde el tiempo del presidente Madero no se tenía una prensa así, tan tendenciosa, golpeadora, defensora de grupos corruptos, una prensa que se dedica a mentir constantemente con honrosas excepciones, pero son muy pocas las excepciones”.

Según el presidente López Obrador actualmente en México tenemos “la prensa más lamentable en mucho tiempo, la prensa más injusta, la más distante, la más lejana al pueblo y la más cercana a los grupos de poder conservador. Es un tiempo de oscuridad para los medios de información”.

Al presidente López Obrador no le agradó el manejo que la prensa hizo de la liberación del Güero Palma y expresó su crítica: “Miren el papel de esta prensa, ayer di a conocer que un juez estaba ordenando la libertad del señor Palma, el sábado en la madrugada, un clásico sabadazo y fijando un plazo de 24 horas, luego se amplía el plazo hasta el domingo y un periodista, de estos llenos de coraje y al servicio de los grupos de poder económico, en este caso de Salinas, Rivapalacio, todavía no se liberaba al señor Palma y ya lo daba por hecho”.

El presidente más atacado en cien años

Como parte de su estrategia de propaganda, frecuentemente el presidente López Obrador se ubica en la escena política como una víctima, perseguido por sus adversarios, entre los que se encuentra la prensa que no lo apoya.

Hace nueve meses, al hacer uno de los balances sobre su gobierno, aseguró que era el presidente más atacado por sus adversarios en los últimos cien años. Se dijo orgulloso de atender a los pobres, combatir la corrupción y que su gobierno no era represor. (Milenio, 30 de julio de 2020)

Unos meses después se dijo el presidente más atacado por la prensa, al presentar los resultados de un análisis comparativo realizado por la empresa Intelite, sobre manejo informativo y de opinión de los medios en los dos primeros años de su gobierno y de los sexenios de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto. Según ese estudio presentado por López Obrador, en el Gobierno de la 4T hay 55% de notas negativas, 37% neutras y solo 8% positivas. Lo que le dio la pauta para afirmar que era el más atacado. La víctima, su papel favorito en el teatro de la política. (El Sol de México, 13 de octubre de 2020)

Ataca, pero no tolera las críticas

Importa distinguir entre ataque y crítica. El ataque tiene como propósito destruir al adversario. La crítica pretende que el interlocutor rectifique un error. Los medios de comunicación cuando atacan lo hacen por consigna de algún poderoso. Cuando critican buscan que el otro modifique su actitud o propuesta.

Un principio básico para entender a los medios de comunicación es tener presente que se dedican al negocio de la compra venta de información, que comercializan sus espacios y tiempos de difusión y que, en el ejercicio de su libertad, plantean sus puntos de vista, que pueden o no ser del agrado de los diversos públicos que los consumen, entre ellos el gobierno en turno. Lo que no significa que sean sus enemigos.

En relación con los periodistas y la prensa lo que López Obrador hace con alta frecuencia en sus mañaneras es lanzarse contra ellos llamándolos conservadores, prensa vendida, corruptos, chayoteros, neoliberales, fifis, prensa asquerosa, perros que muerden la mano y demás.

Quien piensa que una crítica es un ataque se equivoca y parece que este es el caso en el proceso de valoración de lo que publican, medios y periodistas sobre los dichos y hechos de López Obrador.

No es un ataque criticar sus decisiones envueltas por la sospecha e irracionalidad y solo justificadas por la palabra corrupción, como fue el caso de la cancelación de Nuevo Aeropuerto Internacional de México; porque se entregará al Ejercito la administración y posibles beneficios del Aeropuerto de Santa Lucia, solo porque el presidente dice que son muy honrados; porque ignoró las recomendaciones de los especialistas internacionales de no construir la refinería de Dos Bocas en un terreno pantanoso; porqué insiste en construir el Tren Maya que nadie pidió, empezando por los indígenas que lo rechazan, se dicen robados y engañados; porque cerró nueve mil estancias infantiles en todo el país; porque despreció las pruebas del Covid que hubieran evitado miles de muertes; porque dice que vamos bien en la economía, cuando sabemos que no es así, más lo que a usted se le ocurra preguntar, con la advertencia de que su cuestión podría interpretarse en Palacio Nacional como un ataque FiFi.

Lento pero cumplidor. Con empatía fingida, hoy el presidente López Obrador regresó al tema de la tragedia de la Línea 12 del Metro que tiene en riesgo de no conquistar la presidencia a dos de sus colaboradores cercanos. Dijo habrá justicia para todas las víctimas del derrumbe, llamó a no usar la tragedia con motivos políticos y electorales e informó que no hay una fecha aproximada para terminar las investigaciones que realizará la Fiscalía General de Justicia y la empresa externa que contrató el gobierno de la CDMX.

Y no es por politizar el tema, pero los resultados de los peritajes podrían darse después de las elecciones, antes no le conviene a Morena. No es ataque.

 

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