Socava las relaciones con Corea del Sur
Por/By Mel Gurtov
Una iniciativa de paz de Corea del Sur probablemente no llegue a ninguna parte
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, aprovechó la ocasión del Día de la Liberación del país, que marca el fin del dominio colonial de Japón, para proponer a Corea del Norte que las dos Coreas pongan fin oficialmente al estado de guerra entre ellas que existe desde 1950. En su lugar, sugirió un “sistema de seguridad de múltiples niveles” que detendría las amenazas actuales y los incidentes armados ocasionales a lo largo de su frontera.
Lee dijo: “Dejemos de lado nuestras intenciones de amenazarnos mutuamente y comencemos discusiones para poner fin a la guerra de larga duración como partes directamente involucradas”. En cuanto a la cuestión nuclear, Lee quiere “reuniones cara a cara para la coexistencia pacífica y el crecimiento mutuo”, añadiendo que esto podría servir como un foro para discutir “formas efectivas de detener el avance de las capacidades nucleares del Norte”.
Es probable que Corea del Norte rechace cualquier intento de limitar sus capacidades nucleares y de misiles. Y dado que Kim Jong Un ha declarado que el Norte y el Sur están eternamente separados y en una rivalidad hostil, la idea de una reunión con representantes de la República de Corea probablemente será ridiculizada.
Trump interviene
Después de lo que Trump escribió en sus redes sociales, el Norte tiene aún menos incentivos para tratar en serio la idea de Corea del Sur. Trump citó su “muy buena relación con Kim Jong Un”, por un lado, y su descontento con los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, por el otro.
Son demasiado caros, dijo, y quiere que se rebajen. Los ejercicios “envían una señal [al Norte] que es totalmente inapropiada y hostil” para un país que ha sido “inofensivo y respetuoso”.
Corea del Norte siempre ha denunciado los ejercicios conjuntos entre la República de Corea y Estados Unidos como provocativos, y tiene razón. Pero que Trump esté de acuerdo con Kim en un momento en que Corea del Norte está ayudando a Rusia en la guerra de Ucrania y realizando pruebas de misiles no tiene sentido. Su decisión, evidentemente tomada sin consultar con Corea del Sur, sólo puede socavar una alianza ya desgastada por los aranceles de Trump. Kim Jong Un debe estar riéndose mucho.
En el mismo mensaje, Trump dijo que le pidió al presidente de Corea del Sur que “se uniera a nosotros en la desnuclearización” de Irán. El presidente Lee lo rechazó.
Pero el mensaje de Trump al Sur es claro: la desnuclearización de Corea del Norte no es un objetivo importante de Estados Unidos, y ciertamente no es tan importante como la desnuclearización de Irán, que a diferencia de Corea del Norte no posee armas nucleares. Y todo porque Trump ha decidido de repente volver a buscar la “amistad” con Kim Jong Un.
Durante el fin de semana, informa el Times, Trump publicó una foto de 2019 de él y Kim en la frontera intercoreana y escribió: “¡Kim Jong Un y yo nos llevamos GENIAL!”. Ese bromance parece encajar con la adoración de Trump por otros dictadores.
Esa no es la base de una política, y no funcionó la última vez que Trump intentó llegar a un acuerdo con Kim.
Mel Gurtov, distribuido por PeaceVoice, es profesor emérito de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Portland.
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Trump’s Bromance Dream Undermines Relations with South Korea
A South Korean Peace Initiative Likely to Go Nowhere
South Korean’s President Lee Jae Myung used the occasion of the country’s Liberation Day, which marks the end of Japan’s colonial rule, to propose to North Korea that the two Koreas officially end the state of war between them that has existed since 1950. In its place, he suggested a “multi-layered security system” that would halt ongoing threats and occasional armed incidents along their border.
Lee said: “Let us put down our intentions to threaten each other and begin discussions to end the long-running war as the directly involved parties.” As for the nuclear issue, Lee wants “face-to-face [meetings] for peaceful coexistence and mutual growth,” adding this could serve as a forum for discussing “effective ways to halt the advancement of the North’s nuclear capabilities.”
North Korea is likely to reject any attempt to limits its nuclear and missile capabilities. And since Kim Jong Un has declared that the North and South are eternally separate and in a hostile rivalry, the notion of a sit-down with ROK representatives will probably be derided.
Trump Intervenes
After what Trump wrote on his social media, the North has even less incentive to treat South Korea’s idea seriously. Trump cited his “very good relationship with Kim Jong Un” on one hand, and his unhappiness with the joint military exercises with South Korea on the other.
They’re too expensive, he said, and he wants them downgraded. The exercises “send a signal [to the North] that is totally inappropriate and hostile” for a country that has been “unthreatening and respectful.”
North Korea has always denounced the joint ROK-US exercises as provocative, and it has a point. But for Trump to agree with Kim at a time when North Korea is assisting Russia in the Ukraine war and carrying out missile tests doesn’t make sense. His decision, evidently taken without consultation with South Korea, can only undermine an alliance already frayed by Trump’s tariffs. Kim Jong Un must be having a good laugh.
In the same posting, Trump said he asked South Korea’s president to “join us in the Denuclearization” of Iran. President Lee turned him down.
But Trump’s message to the South is clear: The denuclearization of North Korea isn’t a major US objective, certainly not as important as the denuclearization of Iran, which unlike North Korea doesn’t possess nuclear weapons. And all because Trump has suddenly decided again to pursue “friendship” with Kim Jong Un.
Over the weekend, the Times reports, Trump posted a 2019 photo of himself and Kim at the inter-Korean border, writing, “Kim Jong Un and I get along GREAT!” That bromance seems to fit with Trump’s adoration of other dictators.
That’s hardly the basis for policy, and it didn’t work the last time Trump tried to make a deal with Kim.
Mel Gurtov, syndicated by PeaceVoice, is Professor Emeritus of Political Science at Portland State University.
