¿El origen de nuestros males estriba en el fracaso de pareja?

¿El origen de nuestros males estriba en el fracaso de pareja?

Por Ernesto Salayandía García

Rompimiento de matrimonios en ascenso

La decadencia de la sociedad, ese hundimiento moral, del  que parece nadie se quiere darse cuenta, ni nadie hace nada por resolverlo, cada vez atrapa más víctimas inocentes  y lo que vemos, en niñas que se cortan la piel de sus bracitos y piernas con la navaja del sacapuntas,  lo vemos en niños deprimidos, apagados, tristes, igual, en fumadores a temprana edad, bebedores de cerveza, adictos a la marihuana, a los inhalantes, lo  vemos en desbordada  violencia en las escuelas, la ausencia de valores en infinidad de niños, no es más que el reflejo de los hogares disfuncionales de donde provienen, es ahí, en los hogares disfuncionales donde nace y se hace un adicto, todo ello, lo originan los padres enfermos, alcohólicos, neuróticos, enfermos emocionales con vacío espiritual, que de manera irresponsable traen  a este mundo niños inocentes que llegan predispuesto a sufrir o  a hacer sufrir, predispuesto a las drogas y a las enfermedades emocionales toxicas, el caso, es que la fábrica de niños mal hecho, no descansa y cuando estos niños, se convierten en adultos, son una verdadera amenaza para la sociedad y un amargo infierno para sus familias.

Noviazgos violentos

Tanto ellos, como ellas, pecan de controladores, manipuladores, extorsionadores emocionales, son víctimas de una relación enferma, por demás toxica, se agreden constantemente vía whatsAppa o Facebook, personalmente usan un lenguaje vulgar, corriente y agresivo, tienden a jalonarse, pellizcarse, incluso hasta golpearse, se enojan, se pelea, rompen cosas, pero finalmente regresan con más pasión, pero son como los toros viejos, se echan – en chismes, en dimes y diretes, no sostienen una relación estable, son inmaduros, irresponsables y cuando las cosas no salen como ellos quieren, son explosivos, neuróticos, violentos y muy agresivos, ese es el factor denominador de los novios de hoy que no saben vivir en armonía, ni en respeto mutuo, por el contrario, son groseros e insoportables y ahí siguen en la mala vida, por desgracia, estos noviazgos enfermizos, violentos, llegan a casarse y de una manera insana encargan bebe y a todos los hijos que tienen, les dan toda una escuela de los antivalores y contagian para que sus hijos, repitan los mismos patrones de conducta y esta es la época de la ausencia de valores y de los novios violentos, novios, me refiero a ellas y a ellos, tan malo el pinto como el colorado.

Hembrismo y machismo, por igual

Se es autoritario, soberbio, tajante, déspota, grosero, lo mismo el hombre que la mujer y entran en una guerra de vanidades, las amenazas, humillaciones, ridiculizaciones, devaluaciones, son parte de este desgaste emocional, las relaciones se hacen adictivas, es decir, son adictos a la enfermedad toxica, a esta relación neurótica y por supuesto, se echan la culpa el uno al otro, por supuesto que el hilo se revienta por lo más delgado, todo pudiera estar perfecto, el que te agarres a moquetazos con tu pareja, a que la trates con la punta del pie,  a que la pongas en ridículo delante de quien sea, incluso su propia familia, pero lo que hace mucho daño es que todo este cuadro neurótico se manifieste delante de los hijos, si uno como hombre trata como cucaracha a su esposa, le estoy ensañando a mis hijos que así debe de tratar a su pareja, el habrá de crecer con una predisposición hacia el género, el aprenderá a vivir en el conflicto, porque así lo aprendió, será un celoso empedernido, un patán, nefasto y típico macho mexicano, simplemente porque tuvo una gran escuela… ,O sea, candidato al fracaso matrimonial.

Tu lengua se convierte en un filoso bisturí

Enojado, no tengo prudencia de lo que emito, no me detengo y hago trizas a mi pareja, se perfectamente donde pegarle, de eso se trata,  que le duela, que la daga se clave hasta el fondo y que la herida sea profunda, no importa lo que en ese momento destile, es mi verdad y mi razón, mi objetivo es agredir, destrozar, denigrar, ofender, humillar, devaluar, comparar, reclamar y demostrar mi poder, no importa lo que diga, lo que quiero es mostrar mi enojo y que afloren mis resentimientos, claro, que después de mi descarga neurótica, quedo expuesto a la reacción.-. Acción, reacción.-  y me someto a la respuesta inmediata, a que se me regresen las ofensas con la misma o más intensidad, ese es el juego neurótico de las parejas, pegarse con todo, hacer heridas, pegar donde más duele y entre más hablo más demuestro que no amo a esa persona, entre más la agredo, manifiesto que más la odio y la repudio, estoy tan  dolido, que no entiendo razones y lo que único que importa es mi verdad.

Cuando no hay amor, no hay nada

Uno de los errores más comunes entre las parejas, es faltarse al respeto, y esto es algo muy grave, es permitir que el huracán emocional entre en tu relación y que siempre es estar fastidiando al otro, te conviertes en el reloj checador, en el despertador, te adueñas de su tiempo y comienzas a controlar la agenda.- ¿Dónde vas? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué tanto haces en la computadora? ¿Con quién hablas? ¿En qué gastaste? ¿Por qué tardaste tanto? ¿A      qué horas regresas? ¿Por qué no me contestas? ¿Dónde andas, porque no te reportas?  Y ese terreno de control, de estar manejando la vida de otro, tarde que temprano tiene consecuencias, porque cada vez, los reclamos son más violentos, más agresivos y por supuesto, más ofensivos, el rompimiento se comienza a dar cuando la manipulación se enmascara de chantaje emocional o de extorsión sentimental, se da, cuando hay amenazas de por medio, cuando afloran los gritos, incluso empujones y golpes.

 

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