Por el Dr. Brian Hainline
Tenemos la suerte de tener más estrellas deportivas femeninas que nunca. Pero en términos de participación deportiva, las niñas estadounidenses siguen teniendo considerablemente menos probabilidades de practicar un deporte que los niños. Cada año, los niños tienen alrededor de 1,13 millones más de oportunidades deportivas que las niñas.
Como alguien que ha dedicado su carrera a estudiar el impacto del atletismo en la salud mental y física, veo una fuerte correlación entre esta disparidad y una tendencia preocupante. En los últimos años, las niñas han experimentado descensos sustanciales en la salud mental en relación con los niños. Entre 2011 y 2021, la cantidad de niñas que se sentían persistentemente tristes o desesperanzadas aumentó del 36% al 57%, casi el doble de la cantidad de niños.
Aumentar la cantidad de niñas que practican deportes podría contribuir en gran medida a mejorar su salud mental y física, junto con su bienestar general.
Un informe reciente de la Women’s Sports Foundation analizó datos de varios estudios académicos. Los trastornos de salud mental fueron entre 1,5 y 2,5 veces menos comunes en las niñas que practican un deporte en comparación con las que nunca lo han hecho. Las niñas que participan en deportes también informaron niveles significativamente más altos de significado y propósito, así como relaciones más sólidas con sus pares.
Como médico y ex atleta universitario, puedo dar fe de que los deportes son una excelente manera de ayudar a los jóvenes a desarrollar resiliencia emocional. Ya sea que se trate de aprender una nueva habilidad, superar una derrota difícil o recuperarse de una lesión, los atletas jóvenes aprenden lo que es orientarse hacia objetivos y superar reveses en un entorno de apoyo que es desafiante y divertido.
La disparidad de género en la participación deportiva apunta a una oportunidad. Una mayor participación en deportes puede ayudar a las niñas a mejorar su salud física y emocional.
La mayoría de las formas de actividad física tendrán un impacto positivo, pero los estudios sugieren que algunas serán más beneficiosas que otras.
Por ejemplo, un estudio extenso en Mayo Clinic Proceedings analizó el impacto en la longevidad de ocho deportes populares. En comparación con los participantes que permanecieron sedentarios, todos los que practicaron un deporte experimentaron beneficios para la salud. Pero el tenis quedó en primer lugar por un amplio margen, aumentando la expectativa de vida en 9,7 años, por delante del bádminton, el fútbol y el ciclismo.
Un estudio independiente descubrió que solo tres horas de deportes de raqueta (específicamente tenis, bádminton y squash, y no pickleball) a la semana reducen el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en un 56%, y el riesgo de muerte por todas las causas en un 47%. Un estudio de 2016 descubrió que los estudiantes universitarios que entrenaban tenis durante 90 minutos a la semana tenían niveles más bajos de ansiedad y depresión.
El tenis no tiene escasez de modelos femeninos a seguir que han superado desafíos personales. Serena Williams, ganadora de 23 títulos individuales de Grand Slam, ha hablado sobre sus luchas con la imagen corporal, y Coco Gauff, la tercera jugadora de la WTA con solo 20 años, ha hablado sobre sus problemas de salud mental. Su franqueza ayuda a convertirlas en figuras inspiradoras.
Cualquier deporte que elija una niña tendrá un impacto positivo en su salud, al tiempo que aumenta la confianza, la autosuficiencia y la disciplina. Cerrar la brecha de género en la participación deportiva podría contribuir en gran medida a garantizar que los niños y las niñas puedan desarrollar habilidades para vivir vidas saludables y gratificantes.
Brian Hainline, MD, es el expresidente de la Asociación de Tenis de los Estados Unidos y recientemente dejó la NCAA como director médico. Fue copresidente de las reuniones de consenso del Comité Olímpico Internacional sobre el manejo del dolor en los atletas de élite y la salud mental en los atletas de élite. Brian es profesor clínico de neurología en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
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Sports Can Empower Young Women to Conquer Challenges
We’re lucky to have more female sports stars than ever. But in terms of athletic participation, American girls are still considerably less likely to play a sport than boys. Each year, boys get about 1.13 million more sports opportunities than girls.
As someone who has spent a career studying the impact of athletics on mental and physical health, I see a strong correlation between this disparity and a troubling trend. In recent years, girls have experienced substantial declines in mental health relative to boys. Between 2011 and 2021, the number of girls who felt persistently sad or hopeless increased from 36% to 57%, nearly double the number for boys.
Boosting the number of girls in sports could go a long way toward improving their mental and physical health, along with their general well-being.
A recent report from the Women’s Sports Foundation looked at data from several academic studies. Mental health disorders were 1.5 to 2.5 times less common for girls who currently play a sport compared to those who never have. Girls who participate in athletics also reported significantly higher levels of meaning and purpose, as well as stronger peer relationships.
As a doctor and former collegiate athlete myself, I can attest that sports are a great way to help young people develop emotional resilience. Whether it’s learning a new skill, working through a tough loss, or coming back from an injury, young athletes learn what it’s like to become goal-oriented and overcome setbacks in a supportive environment that is challenging and fun.
The gender disparity in athletic participation points to an opportunity. More sports involvement can help girls improve their physical and emotional health.
Most forms of physical activity will have a positive impact, but studies suggest some will do more good than others.
For example, an extensive study in the Mayo Clinic Proceedings looked at the impact on longevity of eight popular sports. As compared to participants who remained sedentary, everyone who took up a sport experienced health benefits. But tennis came in first by a wide margin, increasing life expectancy by 9.7 years, ahead of badminton, soccer, and cycling.
A separate study found that just three hours of racquet sports (specifically tennis, badminton and squash — and not pickleball) a week reduces a person’s risk of death from cardiovascular disease by 56% — and the risk of death from all causes by 47%. A 2016 study found that college students who trained at tennis for 90 minutes a week had lower levels of anxiety and depression.
Tennis has no shortage of female role models who have overcome personal challenges. Serena Williams, winner of 23 Grand Slam singles titles, has spoken about her struggles with body image, and Coco Gauff, the third-ranked WTA player at just 20, has talked about her mental health challenges. Their openness helps make them inspirational figures.
Whatever sport a girl chooses, it will have a positive impact on her health, while building confidence, self-sufficiency, and discipline. Closing the gender gap in sports participation could go a long way toward ensuring young boys and girls can develop skills to live healthy and rewarding lives.
Brian Hainline, MD is Immediate Past President of the United States Tennis Association and recently transitioned from the NCAA as their Chief Medical Officer. He co-chaired the International Olympic Committee Consensus Meetings on both Pain Management in Elite Athletes and Mental Health in Elite Athletes. Brian is Clinical Professor of Neurology at NYU Grossman School of Medicine.
