Por/By Cathy MacLean y Charles Fisher
Hace apenas cinco años, el acceso a la fisioterapia implicaba una visita al fisioterapeuta. Para millones de estadounidenses, ahora es tan fácil como tener un teléfono inteligente a mano.
La fisioterapia virtual, que antes era un servicio de nicho, se ha generalizado y ha transformado la forma en que curamos y manejamos el dolor.
Pero, a menos que el Congreso actúe, los pacientes perderán el acceso a estos servicios a fin de año.
La pandemia de COVID-19 fue el catalizador del cambio, lo que obligó a una rápida expansión de los servicios de atención médica virtual en todos los ámbitos, incluida la fisioterapia. En 2020, en el apogeo de la pandemia de COVID-19, casi la mitad de todas las sesiones de fisioterapia implicaban telesalud. Medicare y las aseguradoras privadas ampliaron temporalmente la cobertura, lo que permitió que millones de personas accedieran a la atención de forma segura desde casa.
La fisioterapia virtual se ha convertido en algo más que una comodidad en tiempos de pandemia. Es una herramienta poderosa para democratizar la atención médica. Piense en esto: los estadounidenses negros e hispanos, así como los que viven en áreas rurales, han enfrentado durante mucho tiempo barreras significativas para los servicios de rehabilitación. La atención virtual está cambiando esa ecuación.
Las investigaciones sugieren que la fisioterapia virtual mejora los resultados de salud de los pacientes negros e hispanos. En las comunidades rurales, la fisioterapia virtual ha demostrado tasas de retención del 77 %, incluso más altas que el 74 % observado en las áreas urbanas. Estos hallazgos sugieren que la fisioterapia virtual podría ser una clave para abordar las disparidades de atención médica de larga data.
El impacto en los resultados de los pacientes es igualmente impresionante. Las investigaciones sobre pacientes que se recuperan de reemplazos de rodilla encontraron que la telerehabilitación era tan efectiva como la terapia en persona. Otro estudio reveló que los pacientes que usaban fisioterapia virtual experimentaron mejoras en la funcionalidad y una reducción del sufrimiento debido al dolor en comparación con los que recibieron la atención habitual sin fisioterapia.
Hemos visto estos resultados de primera mano en el Hospital for Special Surgery, donde nuestro equipo trabaja con numerosos pacientes de fisioterapia virtual.
La fisioterapia virtual también está demostrando ser un cambio radical para los adultos mayores, desafiando las suposiciones sobre la adopción de tecnología entre las personas mayores. Los estudios han demostrado que los pacientes mayores de 65 años suelen interactuar más con las plataformas virtuales y realizan más ejercicios por semana que los usuarios más jóvenes. Un estudio informó que los pacientes mayores de 65 años realizaron un promedio de 3,1 ejercicios por semana, en comparación con los 2,5 de los pacientes más jóvenes. Este mayor compromiso se traduce en una mejor adherencia a los planes de tratamiento, una recuperación más rápida y menos complicaciones.
Sin embargo, este progreso está en riesgo. A fines de 2024, la cobertura ampliada de Medicare para los servicios de fisioterapia virtual expirará a menos que el Congreso actúe. Si no se hace, millones de personas se quedarán sin acceso a esta opción vital.
Afortunadamente, algunos legisladores han propuesto proyectos de ley que apuntan a extender dicha cobertura. Sin embargo, en su mayoría, estos proyectos de ley solo extienden la cobertura de Medicare de la fisioterapia virtual por otros dos años, lo que es un gran primer paso, pero no suficiente por sí solo. El Congreso debería adoptar esta revolución de la atención médica haciendo que la cobertura de Medicare para la fisioterapia virtual sea permanente.
Los argumentos a favor de la fisioterapia virtual son convincentes. En nuestra experiencia, los pacientes están muy satisfechos con esta oferta eficiente, segura y rentable. Amplía el acceso a las comunidades desatendidas. Ofrece resultados comparables a la atención tradicional y permite a los pacientes tomar el control de su proceso de curación. Ahora le toca al Congreso garantizar que este servicio vital siga estando disponible para todos los que lo necesitan.
Cathy MacLean es directora médica de Value y Charles Fisher es vicepresidente de rehabilitación y rendimiento en el Hospital for Special Surgery. Este artículo se publicó originalmente en RealClearHealth.
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Congress must lock in gains from the virtual revolution in physical therapy
As recently as five years ago, access to physical therapy meant a trip to a physical therapist. For millions of Americans now, it’s as close as their smartphones.
Virtual physical therapy, once a niche service, has gone mainstream, transforming how we heal and manage pain.
But unless Congress acts, patients will lose access to these services at the end of the year.
The COVID-19 pandemic was the catalyst for the shift, forcing a rapid expansion of virtual healthcare services across the board, including physical therapy. In 2020, at the height of the COVID-19 pandemic, nearly half of all PT sessions involved telehealth. Medicare and private insurers temporarily broadened coverage, allowing millions to access care safely from home.
Virtual PT has become more than just a pandemic-era convenience. It’s a powerful tool for democratizing healthcare. Consider this: Black and Hispanic Americans, as well as those in rural areas, have long faced significant barriers to rehabilitation services. Virtual care is changing that equation.
Research suggests that virtual PT improves health outcomes for Black and Hispanic patients. For rural communities, virtual PT has demonstrated retention rates of 77%, even higher than the 74% seen in urban areas. These findings suggest that virtual PT could be a key to addressing long-standing healthcare disparities.
The impact on patient outcomes is equally impressive. Research on patients recovering from knee replacements found that tele-rehabilitation was as effective as in-person therapy. Another study revealed that patients using virtual PT experienced improvements in functionality — and reduced suffering due to pain — compared to those receiving usual care without any PT.
We’ve seen these results firsthand at the Hospital for Special Surgery, where our team works with numerous virtual PT patients.
Virtual PT is also proving to be a game-changer for older adults, challenging assumptions about technology adoption among seniors. Studies have found that patients over 65 often engage more with virtual platforms, completing more exercises per week than younger users. One study reported that patients over 65 performed an average of 3.1 exercises per week, compared to 2.5 for younger patients. This increased engagement translates to better adherence to treatment plans, quicker recovery, and fewer complications.
This progress, however, is at risk. At the end of 2024, Medicare’s expanded coverage for virtual PT services is set to expire unless Congress acts. Failure would leave millions without access to this vital option.
Fortunately, some lawmakers have proposed bills that aim to extend such coverage. For the most part, however, these bills only extend Medicare coverage of virtual PT for another two years — which is a great first step, but not enough on its own. Congress should embrace this healthcare revolution by making Medicare coverage for virtual PT permanent.
The case for virtual PT is compelling. In our experience, patients are highly satisfied with this efficient, safe, and cost-effective offering. It expands access to underserved communities. It delivers outcomes comparable to traditional care. And it empowers patients to take control of their healing process. Now it’s up to Congress to ensure this vital service remains available to all who need it.
Cathy MacLean is Chief Value Medical Officer and Charles Fisher is VP of Rehabilitation and Performance at Hospital for Special Surgery. This piece originally ran in RealClearHealth.
