El asesino silencioso

El asesino silencioso

Por Ernesto Salayandía García

Los riesgos del tabaquismo

Para nadie es desconocido, que la nicotina y los más de 4 mil componentes químicos, provocan severos tipos de cáncer en la sangre y en diversas partes del cuerpo como son: pulmón, laringe, esófago, vejiga urinaria, estómago y páncreas. Es una droga dañina para la salud, que causa al año más de 6 millones de muertes cada año. El tabaco mata hasta a la mitad de quienes lo consumen. Más de 5 millones son o han sido consumidores del producto, más de 600,000 son no fumadores expuestos a humo de tabaco ajeno. A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones en 2030. En México mueren al año, 50 mil personas adictas al tabaco.- Según la OMS, Organización Mundial de la Salud, en 2015, 85 millones de personas morirán de cáncer si no median intervenciones por parte de los gobiernos. “El 40% de los tumores podrían evitarse por el simple hecho de no fumar, hacer ejercicio diariamente, llevar una dieta sana y moderar el consumo de alcohol. En nuestro país diagnosticamos unos 20,000 nuevos casos de cáncer de pulmón por año.

Un adicto, soberbio y negado

El fumador, es un adicto compulsivo, enfermo de sus emociones,  ferviente dependiente con un nivel de ansiedad alto, que no acepta el daño tan grande que le está generando esta droga, ni el daño que les está causando a los fumadores de segunda mano que viven a su alrededor, las características de un adicto, son todas del fumador o la fumadora, primero, se distingue por su sobrada soberbia.- Si me he de morir, tengo que saber de qué moriré.- No sabe lo que es estar sentenciado a muerte en una cama de hospital con respiración artificial.- Es inmaduro, porque no asume su responsabilidad respecto a la falta de respeto de los que no fuman, también, es endeble, no tiene carácter para decir.- No gracias.-

Algunos daños que causa la NICOTINA

Al fumar, es frecuente sentir el mal aliento del tabaco en la boca. Hay un exceso de salivación que a veces obliga a escupir continuamente. Este es uno de los aspectos más antiestéticos del hábito. La persona no disfruta de los sagrados alimentos debido a que la lengua está tapizada de nicotina, atrofia a las glándulas gustativas, se pierde el sentido del gusto y del olfato, hay mucosidad,  malestar en todo el sistema respiratorio.- La nicotina empalidece la piel. La acumulación de tóxicos sobre la piel le da el característico color amarillo, hay dedos secos y amarillos por el abuso de tanto tabaco. El hábito de fumar de los padres influye en la salud de sus hijos desde antes que nazcan y a lo largo de toda la infancia. Las madres fumadoras tienen un índice más alto de aborto espontáneo y muerte fetal. Sus recién nacidos tienen un peso promedio inferior al de los no expuestos al humo del cigarrillo (200 a 400 gramos menos. Las madres fumadoras tienen un índice más alto de aborto espontáneo y muerte fetal. Sus recién nacidos tienen un peso promedio inferior al de los no expuestos al humo del cigarrillo (200 a 400 gramos menos).

La nicotina multiplica sus severos daños y consecuencias

El riesgo de cáncer de pulmón en esposas de fumadores es 30% mayor que en esposas de no fumadores. La laringe, donde se alojan las cuerdas vocales, es uno de los órganos más atacados por el tabaco. El primer síntoma se manifiesta con ronquera y afonía. La tos contribuye a irritar la laringe. Afecta a nuestra respiración,  disminuye nuestra capacidad para hacer deportes. El monóxido de carbono, que ingresa al organismo a través del humo del cigarrillo, ocasiona la falta de oxígeno, alterando al corazón y al aparato respiratorio. Las personas que fuman tienen menos apetito,  padecen malestares digestivos de todo tipo. La nicotina deteriora a los sentidos del gusto y el olfato. La causa más importante que determina una mala circulación en la piel es la vida sedentaria de hombres y mujeres. La nicotina, sumada a este estilo de vida, acentúa la producción de celulitis. La bronquitis crónica se manifiesta con tos crónica y dura dos o más años consecutivos. El resultado final es una “fatiga” o dificultad respiratoria que en casos extremos impide limpiarse la nariz. La boca sufre una irritación crónica ocasionando un engrosamiento e inflamación de las mucosas (estomatitis) y de las encías (gingivitis). Acumulación de sarro en los dientes. Por supuesto que todos estos daños son irreversibles, es decir, el fumador, queda dañado de por vida. Empecé a fumar a los doce años de edad, mi abuela me mandaba cada hora a la estufa a prenderle un cigarro, fumaba Fiesta y yo llegaba al sillón de la sala de TV, ya con el cigarro a medias y rojo, para los 13 años, ya cargaba mi cajetilla,  fumaba en los camiones, en el billar, el boliche, en el baño de la secundaria, en fin, prácticamente en todos lados, a los 17 le pedí permiso a mi padre de fumar delante de él y accedió sin mayor problema, mis padres nunca fumaron, luego, en cada borrachera, cuando menos un par de ellas a la semana, fui capaz de fumarme más de dos cajetillas al día, lo mismo, cuando jugábamos dominó hasta al amanecer, normalmente, era todos los jueves , duré muchos años prendido del cigarro con un alto nivel de ansiedad fuera de serie y llegué a fumarme cerca de tres cajetillas diarias, un cigarro cada 10 minutos, recuerdo también, que me despertaba cada hora en la madrugada,  me sentaba en la tasa del baño a fumar, claro mi piel seca, muerta, siempre apestando a tabaco, mi boca dañada como mis pulmones y todo mi cuerpo, uno de mis fondos, fue mis crisis de tos, ya tosía como perro callejero, triste y abandonado.

 

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