Ebrard usa las cifras de asesinatos de CDMX y Guanajuato para hacer una comparación engañosa entre modelos de seguridad

Ebrard usa las cifras de asesinatos de CDMX y Guanajuato para hacer una comparación engañosa entre modelos de seguridad

Luis Fernando Lozano

El excanciller y ahora candidato al Senado Marcelo Ebrard contrastó la baja de homicidios en la Ciudad de México y el alza en Guanajuato como “prueba” de que hay dos modelos de seguridad, y que el de Morena es el único que da resultados.

Sin embargo, esta comparación es engañosa y se utilizan los datos a conveniencia para llegar a esta conclusión.

El esquema de Guanajuato, dijo, es el “que proponen Taboada y Xóchitl”. En efecto, las cifras oficiales revisadas por El Sabueso muestran que con gobiernos panistas Guanajuato tuvo un incremento de 720.5% en la tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes entre 1998 y 2023, mientras que en la CDMX hubo una baja de 17%.

Pero, sería igualmente engañoso comparar -por ejemplo- que los datos del Secretariado Ejecutivo también exhiben que Yucatán, gobernado por el PAN desde 2018, fue la entidad con la tasa más baja de homicidios dolosos y feminicidios en el país el año pasado, muy por debajo de la CDMX.

Después de Yucatán, le siguieron Baja California Sur, donde gobierna Morena, Coahuila y Durango con gobiernos del PRI, y Aguascalientes, también con un historial de gobiernos blanquiazules.

En contraste, las cinco entidades con las tasas más altas fueron Colima, Morelos, Baja California y Zacatecas, estados gobernados por Morena, seguidos por Chihuahua, con gobierno del PAN.

Y aunque Ebrard usó a Guanajuato para decir que ese es el modelo que propone Taboada para la capital del país, también pudo usarse los casos de la alcaldía Benito Juárez y contrastarla con Iztapalapa. En la primera, con el gobierno del político panista, hubo una reducción de 47.61% en la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes entre 2018 y 2023. Con el gobierno de Clara Brugada en Iztapalapa también hubo una reducción, pero menor, de 45.66.

Este es un ejemplo de cómo las cifras pueden usarse de manera engañosa para llegar a conclusiones que convengan.

“No se puede decir que hay una política de seguridad de izquierda cuando se está militarizando, cuando se está reduciendo las ventanas de participación ciudadana en la seguridad pública, y cuando se están diezmando a las policías municipales y estatales. Hay un elemento muy falaz en tratar de generar esta especie de mecanismo binario”, comentó sobre los dichos de Ebrard Juan Salgado, investigador del World Justice Project.

Durante su participación en un evento de campaña de Clara Brugada, Ebrard también se refirió a las cifras nacionales de asesinatos.

“¿Cuál fue el resultado de la famosa guerra contra el narco? Se inició ese planteamiento de la derecha con 8,867 homicidios en la República mexicana, para el año 2018, México experimentó y así recibimos el gobierno, 36 mil 867 (asesinatos)”, dijo.

Las cifras que dio Ebrard coinciden con los datos del INEGI sobre asesinatos en 2007 y 2018, aunque con la precisión menor de que en este último año el Instituto marcó 36,685.

En su mención, el candidato brincó del gobierno panista de Felipe Calderón al resultado que dejó el último año del gobierno de otro partido, el PRI con Peña Nieto.

Pero como te mencionamos en este reportaje, si bien con el gobierno de López Obrador se revirtió una tendencia al alza en los asesinatos que se registró en los dos sexenios previos, en el acumulado la administración que transcurre será la de más homicidios totales y “se siguen registrando “más de 2 mil víctimas mensuales desde 2016, sin tener una disminución significativa”, según un análisis de MUCD.

Con el gobierno de López Obrador se registró una baja en indicadores como el de enfrentamientos de las Fuerzas Armadas y muertes de civiles a manos del Ejército, pero también se mantuvo un enfoque prohibicionista ante el consumo de drogas, se impulsó la prisión preventiva oficiosa y se dio a las Fuerzas Armadas más preponderancia no sólo en la seguridad, también en obras que antes correspondían a civiles.

“Es una política que en lo fundamental no sólo profundizó la militarización para entregar el 100% de la función de seguridad pública federal a corporaciones armadas, sino que además se acompañó de otras medidas tremendamente punitivas que no se habían, digamos, expandido en esa magnitud en sexenios anteriores, aunque evidentemente sexenios anteriores lo inauguraron”, comentó Lisa Sánchez, directora ejecutiva de la organización MUCD.

 

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