Dos tipos de democracia

Dos tipos de democracia

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

La descripción de eventos del ex dueño y ejecutivo del tabloide National Enquirer, David Pecker, fue un balde de agua fría para Donald Trump, quien está siendo procesado por 34 delitos penales que cometió por enredarse sexualmente con una actriz de películas de adultos.

Matthew Colangelo, fiscal de New York que lidera el caso contra Trump, manifestó al jurado y al juez Juan Merchan que este proceso va más allá de un sórdido escándalo sexual.  Los delitos del ex presidente se incrustan en el seno mismo de nuestra democracia.  Trump violó los códigos penales del estado de New York, falsificando documentos que ocultan un acto criminal, mismo que encubre otro delito mayor, manifestó.  Y también violó las leyes electorales.

Por su parte, el abogado principal de la defensa, Todd Blanche, en su preámbulo sostuvo que la conducta de Trump es un comportamiento del diario vivir: “No hay nada malo en tratar de influenciar en las elecciones.   Eso se llama democracia”.

Así, en pleno inicio del proceso penal, tanto el fiscal como el líder de la defensa nos presentaron dos tipos de democracias.

Por una parte, la democracia que nos presenta Blanche es un sistema político en donde no solo la falsificación de documentos es posible, sino también la manipulación de la información a través de los medios de comunicación.

Durante de dos horas de testimonio, el executivo del National Enquirer, David Pecker, hizo una narración cargada de cinismo y de abusos de un sistema político maleado por personas que buscan el poder a toda costa.  A esta gente no le importa si en el camino dejan a otras personas en la ruina, en el escándalo y con familias al borde de la separación por mentiras que fueron publicada en revistas amarillistas.

David Pecker fabricó historias comprometedoras que beneficiaron la candidatura de Trump en las elecciones presidenciales de 2016.  El National Enquirer publicó mentiras e información manipulada contra los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, quienes, en su momento, fueron contendientes en las primarias de los republicanos.  Hillary Clinton, candidata de los demócratas, también fue víctima de esta ola de mentiras.

Para Trump, lo anterior es la democracia de su preferencia.  Es un sistema político corroído, prebendalista, lleno de corrupción, en donde la mentira y la desvergüenza es tan habitual como el desengaño.

Por otro lado, la democracia que nos presenta el fiscal Colangelo es el sistema político que ha caracterizado a nuestro país, o por lo menos es aquel que se ha mostrado ante el mundo.  Es un sistema electoral donde la ética, el derecho y el respeto prima.  Esta es la democracia que queremos que perdure.

Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

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