Por/By Joey Garrison
WASHINGTON ‒ El presidente Donald Trump firmó el martes una amplia orden ejecutiva que busca reformar la forma en que se llevan a cabo las elecciones en todo el país, incluyendo el establecimiento de nuevos requisitos de identificación de votantes para demostrar la ciudadanía estadounidense y votar en las elecciones federales.
La orden, que se espera enfrente impugnaciones legales por parte de grupos de derechos electorales, se produce mientras Trump continúa presentando acusaciones infundadas de fraude electoral para argumentar que le robaron las elecciones de 2020, a pesar de su victoria en las elecciones de 2024.
Los ciudadanos no estadounidenses ya no pueden votar en las elecciones federales. Sin embargo, según la orden, el formulario nacional de registro de votantes por correo requerirá que los solicitantes presenten un pasaporte estadounidense, una licencia de conducir REAL ID o una tarjeta emitida por el estado que cumpla con los estándares REAL, o una identificación con foto válida emitida por el gobierno federal o estatal. La orden ordena a los funcionarios electorales estatales y locales registrar y verificar los documentos que acreditan la ciudadanía estadounidense y amenaza con retener los fondos federales relacionados con las elecciones a los estados que no cumplan.
La directiva también ataca el voto por correo, una práctica que Trump ha criticado durante mucho tiempo, al ordenar a su fiscal general, Pam Bondi, que “tome todas las medidas necesarias” para garantizar que los estados no cuenten las papeletas de voto en ausencia que lleguen después del día de las elecciones.
La orden de Trump busca transferir drásticamente la autoridad sobre las elecciones al poder ejecutivo del gobierno federal. Si bien el gobierno federal proporciona asistencia técnica y financiación, las elecciones federales se llevan a cabo completamente a nivel de condado, supervisadas por secretarios de estado.
“Este país está muy enfermo por las elecciones falsas y las malas elecciones, y vamos a solucionarlo de una forma u otra”, dijo Trump antes de firmar la orden. “Es un honor firmar esta”. Trump también ordenó a Bondi que firmara “acuerdos de intercambio de información” con funcionarios electorales estatales para identificar a personas que cometieron fraude electoral, se registraron para votar a pesar de no ser elegibles, proporcionaron información falsa en los formularios de registro de votantes e intimidaron o amenazaron a funcionarios electorales o votantes.
Además, la orden actualiza las normas electorales federales para los sistemas de votación al exigir que todas las papeletas presenten un registro impreso verificable por el votante para prevenir fraudes o errores.

“Creemos que esta orden ejecutiva es la acción ejecutiva de mayor alcance tomada en la historia de la República para asegurar nuestras elecciones”, declaró Will Scharf, secretario de personal de la Casa Blanca, a Trump después de entregarle la orden para su firma.
Treinta y seis estados exigen actualmente que los votantes presenten algún tipo de identificación en las urnas para votar, según la Conferencia Nacional de Legislaciones Estatales, mientras que 14 estados, en su mayoría controlados por demócratas, y el Distrito de Columbia no tienen tales restricciones. Grupos de defensa del derecho al voto advierten que los requisitos de identificación de votantes, defendidos desde hace tiempo por los republicanos, pueden dificultar el voto de las personas mayores elegibles, las minorías, las personas de bajos ingresos y los estudiantes.
“Esta orden ejecutiva, si logra superar la inevitable impugnación judicial, transferiría drásticamente el poder sobre las elecciones federales a la Presidencia”, escribió Rick Hasen, profesor de derecho de la Universidad de California en Los Ángeles, en Election Law Blog. “Esto impediría solo una pequeña cantidad de registro de votantes no ciudadanos, pero impediría que millones de votantes elegibles, que no tienen fácil acceso a documentos como pasaportes, se registren para votar”.
Sophia Lin Lakin, directora del Proyecto de Derecho al Voto de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), criticó duramente la orden de Trump como una “extralimitación flagrante que amenaza con privar del derecho al voto a decenas de millones de votantes elegibles”.
“Esta medida sin duda afectará de forma desproporcionada a las comunidades históricamente excluidas, incluyendo a los votantes de color, los ciudadanos naturalizados, las personas con discapacidad y los adultos mayores, al imponer barreras innecesarias al derecho fundamental al voto”, declaró Lakin. Con su firma, Trump también revocó la orden ejecutiva de 2021 del expresidente Joe Biden, “Promoción del Acceso al Voto”, que instruía a las agencias federales a ampliar las oportunidades de los ciudadanos para registrarse para votar y obtener información sobre el proceso electoral.
Scharf afirmó que la orden de la era Biden “esencialmente utilizó al gobierno como arma para corromper y contaminar nuestro proceso electoral”.
Donald Trump signs executive order requiring proof of citizenship in federal elections
Washington ‒ President Donald Trump signed a sweeping executive order Tuesday that looks to overhaul how elections are conducted across the nation, including establishing new voter identification requirements to prove U.S. citizenship to vote in federal elections.
The order, which is expected to face legal challenges by voting rights groups, comes as Trump continues to push baseless claims of voter fraud to argue the 2020 election was stolen from him despite his victory in the 2024 election.
Non-U.S. citizens are already not allowed to vote in federal elections. But under the order, the national mail voter registration form will require that applicants provide either a U.S. passport, a REAL ID driver’s license or state-issued card compliant with REAL standards, or a “valid Federal or State government-issued photo identification.”
The order directs states and local election officials to record and verify the documents proving U.S. citizenship and threatens to withhold federal election-related funds from states that do not comply.
The directive also takes aim at mail-in voting ‒ a practice Trump has long criticized ‒ by instructing his attorney general, Pam Bondi, to “take all necessary steps” to ensure states don’t count absentee ballots that arrive after Election Day.
Trump’s order seeks to dramatically shift authority over elections to the executive branch of the federal government. Although the federal government provides technical assistance and funding, federal elections are run entirely at the county level, overseen by secretaries of state.
“This country is so sick because of the fake elections and the bad elections, and we’re going to straighten it out one way or the other,” Trump said before signing the order. “It’s an honor to sign this one.”

Trump also ordered Bondi to enter into “information-sharing agreements” with state election officials to target individuals who have committed election fraud, registered to vote despite being ineligible, provided false information on voter registration forms and intimidated or threatened election officials or voters.
In addition, the order updates federal election standards for voting systems by requiring all ballots to produce a voter-verifiable paper record to prevent fraud or mistakes.
“We believe that this executive order is the farthest-reaching executive action taken in the history of the Republic to secure our elections,” Will Scharf, White House staff secretary, said to Trump after handing him the order to sign.
Thirty-six states currently require voters to provide some form of identification at the polls to vote, according to the National Conference of State Legislations, while 14 states, mostly controlled by Democrats, and the District of Columbia do not have such restrictions.
Voting-rights groups warn that voter identification requirements, long championed by Republicans, can make it harder for eligible seniors, minorities, low-income and students to vote.
“This executive order, if it could survive the inevitable judicial challenge, would severely shift power over federal elections into the hands of the Presidency,” wrote University of California, Los Angeles law professor Rick Hasen on Election Law Blog. “This would prevent only a tiny amount of noncitizen voter registration but stop millions of eligible voters, who do not have easy access to documents such as passports from registering to vote.”
Sophia Lin Lakin, director of the American Civil Liberties Union’s Voting Rights Project, slammed Trump’s order as a “blatant overreach that threatens to disenfranchise tens of millions of eligible voters.”
“This measure will no doubt disproportionately impact historically excluded communities, including voters of color, naturalized citizens, people with disabilities, and the elderly, by pushing unnecessary barriers to the fundamental right to vote,” Lakin said.
With his signature, Trump also revoked former President Joe Biden‘s “Promoting Access to Voting” 2021 executive order, which had instructed federal agencies to expand citizens’ opportunities to register to vote and obtain information about the electoral process.
Scharf said the Biden-era order “essentially weaponized government to corrupt and pollute our election process.”
