Declive político de la nación Inca

Declive político de la nación Inca

Perú es una nación que ha tenido síntomas de crecimiento económico, pero en el ámbito político ha sido un país con bastantes crisis.  Tuvo tres presidentes en un periodo sumamente corto.  Esta coyuntura de crisis se generó a partir de la desunión entre el poder ejecutivo y el legislativo.  Estos tres presidentes fueron destituidos en base a un artículo de la Constitución peruana que manifiesta que el presidente puede ser suspendido de sus funciones “por incapacidad temporal” (artículo 117).

El Congreso peruano se ha adjudicado el poder de hacer prevalecer o no este artículo constitucional.  Así, los congresistas peruanos cuentan con poderes que destituyen a mandatarios que usualmente no se aferran a sus caprichos ideológicos, creando crisis políticas que repercuten en el plano económico y social del pueblo peruano.

El último ex mandatario afectado por el artículo 117 es Pedro Castillo.  A diferencia de los otros presidentes destituidos, Castillo contaba desde el inicio de su mandato presidencial con enemigos ideológicos en el Congreso y también con fuerzas opositoras en varios sectores de la población peruana.

Sus críticos argumentaron que Castillo no tuvo la capacidad ni la madurez de gobernar de manera efectiva.

Durante su mandato presidencial, Castillo nombró 78 ministros durante 495 días de gobierno.  La oposición sostiene que no realizó alianzas efectivas con miembros del Congreso para que pudiera llevar a cabo sus proyectos económico-políticos, y no tenía el apoyo mayoritario de la población peruana, especialmente en las urbes y los centros capitalistas.

Sin embargo, la supuesta falta capacidad de gobernar no se debería solucionarse con la suspensión del ejercicio presidencial.  Este tipo de medidas solo agrava la situación política e infunde desconfianza hacia a las instituciones democráticas de Perú.

Es fundamental conciliar el poder ejecutivo y legislativo.   Tiene que haber un proceso político, especialmente un plebiscito o un referendo, para destituir funcionarios que no operan con la ley en la mano y sufren de capacidad de gobernar.  Asimismo, el poder judicial tiene que estar integrado en este proceso y no funcionar como un ente que reivindica los intereses de los grupos de poder del legislativo.

Considero que es importante que el Congreso peruano ceda su postura antidemocrática y deje sobrellevar el trabajo ejecutivo del presidente.  No existe peor manera que desestabilizar un país que aquel que surge desde la punta de la pirámide de poder (Congreso), el cual agrede los controles y balances políticos.

En la actualidad, el Congreso peruano ha generado desconfianza en un gran sector de la población.  Es indispensable que esta instancia gubernamental se limite a su agenda legisladora y no se ocupe de promover inestabilidad.

Carlos Alberto Latorre Amaya, estudiante de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, Tunja, Colombia.

Leave a comment

Send a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

eighteen − 10 =