Cuomo debe irse del gobierno de New York

Cuomo debe irse del gobierno de New York

Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com

Sabemos lo que piensa el presidente Joe Biden sobre la investigación del estado de New York en torno al comportamiento del gobernador Andrew Cuomo.  “Debería resignar”, dijo el Presidente.  Algo similar manifestó la jefe de la Cámara Baja del Congreso Nancy Pelosi.  Chuck Schumer, jefe del Senado nacional, también destacó que el gobernador “debe irse”.

Lo anterior son tres de las voces democráticas más importantes del país.  Cuomo no tiene otra alternativa que dejar el trabajo que le encomendó el electorado de New York.

Sin embargo, el alejamiento de Cuomo del gobierno neoyorquino no nos quita un problema serio de nuestra sociedad.  Existe una cultura de acoso sexual impregnado no solo en las instituciones político-administrativas de New York, sino en la sociedad norteamericana.

Es decir, el acoso sexual contra la mujer tiene bases estructurales.  Lamentablemente se ha convertido en parte viva de la cultura en los recintos laborales y otros privados.  Deshacernos de estos hábitos negativos implica el constante reclamo de quienes son víctimas y de nuestra solidaridad.

Algunos hombres como el gobernador Cuomo, todavía piensan que hacer insinuaciones sexuales a las mujeres es parte de la agenda de sus trabajos.  Otros, los más ofensivos, todavía consideran que tocar el cuerpo de las compañeras de trabajo o manosearlas en forma disimulada es aceptable culturalmente.

En un video que publicó Cuomo precisamente trata de justificar lo injustificable.  El gobernador insinúa que su trabajo como líder político le permite algunas facultades culturales que muchos de nosotros consideramos inapropiados.

En un segmento de ese video nos muestra –al mismo tiempo que narra— que él a menudo besa la frente de las personas, los “apapacha” y les dice palabras encantadoras como “ciau bella”.

En este video, el gobernador no explica, por ejemplo, que las palabras y los “apapachamientos” pueden tener significados contrapuestos.  Es decir, las circunstancias, el momento y el tipo de personas a quienes van dirigidas estas “palabras bonitas” determinan si tienen o no un objetivo violatorio.

Las once mujeres que le acusan de acoso sexual nos señalan que las insinuaciones físicas y/o verbales de Cuomo trasgredieron los códigos laborales y las hicieron sentir violadas sexualmente.

Una de ellas, Charlotte Bennett, quién tiene 25 años, comenta que el gobernador quiso aprovecharse del hecho de que es una “sobreviviente de abuso sexual”.  Sus palabras [de apapachamiento] no eran más que una “invitación a la cama”, dijo.

En consecuencia, el gobernador Cuomo debe renunciar el cargo que le encomendó la población neoyorquina.  Una vez que abandone el gobierno, con él se irá parte de esa cultura “machista” que está impregnada en nuestra sociedad.

                Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.

 

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