Celos enfermizos, obsesivos, patológicos

Celos enfermizos, obsesivos, patológicos

Por Ernesto Salayandía García

Obsesiones que matan

Mi argumento era enfermizo y eché a andar al mismo Diablo que llevaba dentro de mí; solté al demonio, con la gran diferencia de que lo drogué y lo ponía bombo[1] con tanto vodka, morfina, cocaína, pastillas y nicotina, me volví loco, perdí el sano juicio, me obsesione al extremo de mi celotipia, que mañana, tarde y noche, me abocaba a buscar papel higiénico imprentado de semen, incluso, en los pañales de los niños, los muñecos de peluche, ropa interior de ambos y en infinidad de prendas donde mi mente generaba que ella limpiaba sus partes después de haber tenido relaciones sexuales con su supuesto amante.  Imagínate al mismo Diablo, solo que hasta las cachas de cocaína, Nubain, vodka y pastillas. Loco endemoniado. Furia infernal, de ahí vengo, y solo por la gracia de Dios, hoy no regreso allá.  

 

Perdí el sano juicio, me volví loco

En unas vacaciones a Tijuana, así como en otra temporada pero en Puerto Vallarta, pasaron cosas muy tristes-  Esta es mi experiencia de vida: En la casa, que era muy grande, los empleados domésticos, que al correr de los días de vacaciones de mi mujer, con los días y noches de terror que yo creaba, se mostraban muy asustados. La cocina y la casa en general, amanecían volteadas “patas pa’rriba” o “boca abajo”, hecha un desastre. Haz de cuenta que era igual como cuando el mar está en marea roja, al día siguiente, visualiza la playa llena de peces muertos, apestando, basura por todos lados y un gran alboroto. Así amanecía mi casa, como queda la playa después de que pasa la marea roja. Yo esculcaba cajones, inspeccionaba todo, ropa, zapatos, papeles, revistas, pañales, prendas íntimas, peluches, periódicos, fotos, tarjetas, trapos de cocina, productos alimenticios enlatados, frutas y legumbres, papeles tirados y escondidos, calcetines, ropa mía y de mis hijos. Buscaba pruebas de semen y de pelos púbicos en todas partes, en cajas, por todos lados, buscaba darle certeza a mis celos púbicos.

 

La danza de las incongruencias

Me la pasaba horas y horas enteras de la noche, lleno de furia y de celotipia infernal, siguiéndoles la pista a los vehículos sospechosos que se estacionaban frente a mí casa o muy cerca, llamando a la patrulla a cada rato, alarmándolos, argumentando que querían hacerme daño. Por supuesto que los 3 trabajadores domésticos huyeron muy asustados por mis constantes interrogatorios, y por mis locas y enfermizas actitudes.  Atrapado en la paranoia y obsesionado por mi celotipia infernal, en esas noches y por muchísimo tiempo, me dio por buscar mensajes de amor del supuesto amante de mi esposa, en colillas y cajetillas de cigarros, en hojas secas de Sicomoro, que es un árbol muy común en Chihuahua, en objetos,  tan absurdos como debajo de la plantilla de mis zapatos. Lo más sorprendente, es que mi mente descifraba algunas frases como omaet, que es te amo, al revés,  me pasaba horas y horas rociando de almidón la ropa o los objetos, buscando a través del polvo, de las cenizas que rociaba, pretendiendo encontrar claridad en los mensajes, e hice demasiadas tonterías, entonces, dejaba todo hecho un desastre, las mesas y los muebles del baño o mi estudio, yo quería ver el amor de mi mujer y su amante a través de la lectura de mensajes escritos por todos lados, lo daba por hecho. Yo quedaba todo manchado, y mis manos impregnadas de porquería, de suciedad. Cada noche dejaba mi huella por todas partes, la huella de mis locuras. Por eso huyeron, fueron muchas noches de marea roja…- Ver para creer.-

La imaginación, no tiene límites

Llegué a leer letras en una papaya, en un paquete de carne molida congelada, entre la película de hielo que se forma en el empaque del paquete de carne, Vi mensajes borrosos en infinidad de objetos, entre ellos, en una colilla de cigarro, en la alfombra, pared y en el piso. Perdí el sano juicio, tenía delirios de persecución, delirios auditivos, delirios visuales, pensamiento obsesivo, dolor, soledad y frustración, que no eran otra cosa más que la clara muestra de que yo estaba muerto en vida, loco; me encontraba en un callejón sin salida, perdido, confundido, resentido, amargado y sintiéndome culpable, generando que el amante de mi mujer y un acompañante, querían matarme y así se lo decía a los policías que todo el tiempo iban a mi casa acudiendo a mi llamado  Una vez escuché un casete con  voces y música satánica; alguien me dejó un texto en mi máquina de escribir, en clave y de una manera amenazante. Lleno de miedo por lo que mi mente veía y generaba, me vi obligado a poner un desplegado en el periódico, e hice responsable al alcalde de Chihuahua en turno, de si me pasaba algo a mi o a los míos, lo hacía responsable, vertí amenazas de difundir el desplegado en la prensa nacional.- Yo estaba secuestrado en la incertidumbre, en el pánico, encarcelado en mi obsesión, hundido en el pantano de las arenas movedizas, tiempo después en el proceso de mi rehabilitación me disculpe públicamente con el alcalde Dr. Gustavo Ramos Becerra y con mi amigo, Carlitos Martínez que trabajaba en Seguridad pública del municipio, todo fue producto de mi imaginación, activada por el exceso consumo de estupefacientes, debo decir, que la autoridad, nunca me dejo solo, siempre respondió al llamado de emergencia del 060 que yo marcaba, casi todas las noches.- Por ahí se fueron,- llegue a escuchar pasos adentro de los ductos del aire acondicionado, loco, tapando las rejillas con trapos impregnados de alcohol y les prendía fuego, llegue a escuchar a los supuestos asesinos correr de prisa por los tubos de lámina del aire acondicionado, queme mi casa un par de veces.-

 

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