Más de 50 personas fallecidas y en condiciones deplorables
El hallazgo de más de 50 personas fallecidas que, según se informa, se encontraban en condiciones deplorables y en estado de descomposición en una funeraria de Chicago es aterrador, y las familias de estas personas merecen respuestas inmediatas. Lo que hace que esta situación sea aún más alarmante es que no parece tratarse de un incidente aislado que involucre a operadores desconocidos hasta ahora.
Las personas vinculadas a South Chicago Chapel también estaban relacionadas con Heights Crematory en Chicago Heights, establecimiento que fue clausurado permanentemente después de que los organismos reguladores descubrieran graves irregularidades relacionadas con restos humanos almacenados incorrectamente y cientos de restos cremados que nunca habían sido devueltos a las familias. Finalmente, el condado de Cook asumió la responsabilidad de 504 conjuntos de restos cremados provenientes de esa operación.
Ahora, poco más de un año después, se vuelve a requerir la intervención del condado de Cook para responder ante otra situación espantosa que involucra a más de 50 personas fallecidas y a negocios vinculados a los mismos operadores.
Esto exige más que indignación. Exige rendición de cuentas.
El público merece saber qué sabían los organismos reguladores y cuándo lo supieron, qué inspecciones se realizaron tras el escándalo de Heights Crematory y por qué otro establecimiento vinculado a estos operadores aparentemente siguió manejando cuerpos de personas fallecidas sin que se descubrieran estas condiciones antes.
La ley de Illinois otorga al Departamento de Regulación Financiera y Profesional (IDFPR, por sus siglas en inglés) amplias facultades para investigar las actividades de dirección funeraria e inspeccionar los establecimientos funerarios. La legislación estatal también exige una inspección cuando el IDFPR recibe una queja contra un titular de licencia de director funerario, y requiere que dicha inspección se lleve a cabo en un plazo de 10 días hábiles si la queja se refiere al manejo inadecuado o a la identificación errónea de restos humanos.
Necesitamos saber si se presentaron quejas, si se cumplieron los requisitos legales y si los organismos reguladores inspeccionaron efectivamente todas las instalaciones vinculadas a estos operadores tras la investigación de Heights Crematory.
La Oficina del Médico Forense del condado de Cook no es la agencia reguladora responsable de supervisar las funerarias. Sin embargo, los contribuyentes y el personal del condado de Cook se han visto obligados en dos ocasiones a afrontar las consecuencias de aparentes fallos en el sistema de servicios funerarios. Esto impone a esta Junta la obligación de pedir explicaciones.
Solicitaré un informe detallado a la Oficina del Médico Forense del condado de Cook y pediré a las autoridades reguladoras estatales una cronología completa de las quejas, inspecciones, medidas disciplinarias y comunicaciones entre organismos relacionadas con South Chicago Chapel, Heights Crematory y las personas vinculadas a ambos negocios.
Si nuestras leyes actuales permiten que alguien vinculado a una empresa funeraria —clausurada por faltas graves— siga operando sin más otro establecimiento que maneja restos humanos, sin someterse a inspecciones y una supervisión reforzadas, entonces es necesario cambiar la ley.
Los difuntos merecen dignidad. Sus familias merecen certeza. Y la ciudadanía merece un sistema regulador capaz de detectar señales de alerta antes de que ocurra otra tragedia, y no después de que decenas o cientos de familias ya hayan sufrido daños, dijo el comisionado Sean M. Morrison, Junta del Condado de Cook, Distrito 17.
Authorities made a horrifying discovery
More than 50 people dead and in deplorable conditions
The discovery of more than 50 deceased individuals reportedly being kept in deplorable and decomposing conditions at a Chicago funeral home is horrifying, and the families of these individuals deserve immediate answers. What makes this situation even more alarming is that this does not appear to be an isolated incident involving previously unknown operators.
The individuals associated with South Chicago Chapel were also associated with Heights Crematory in Chicago Heights, which was permanently shut down after regulators uncovered serious allegations involving improperly stored human remains and hundreds of cremated remains that had never been returned to families. Cook County ultimately assumed responsibility for 504 sets of cremated remains from that operation.
Now, barely more than a year later, Cook County is again being called upon to respond to another horrific situation involving more than 50 deceased individuals and businesses associated with the same operators.
That demands more than outrage. It demands accountability.
The public deserves to know what regulators knew, when they knew it, what inspections were performed after the Heights Crematory scandal, and why another facility associated with these operators apparently continued handling deceased human beings without these conditions being discovered sooner.
Illinois law gives the Department of Financial and Professional Regulation broad authority to investigate funeral-directing activity and inspect funeral establishments. State law also requires an inspection when IDFPR receives a complaint against a funeral-director licensee and requires an inspection within 10 business days when a complaint concerns mishandling or misidentification of human remains.
We need to know whether complaints were made, whether those statutory requirements were followed, and whether regulators ever inspected every facility associated with these operators after the Heights Crematory investigation.
Cook County’s Medical Examiner is not the regulatory agency responsible for policing funeral homes. However, Cook County taxpayers and personnel have now twice been required to deal with the consequences of apparent failures within the death-care system. That gives this Board an obligation to ask questions.
I will be requesting a comprehensive briefing from the Cook County Medical Examiner’s Office and asking state regulatory officials for a complete timeline of complaints, inspections, disciplinary actions and interagency communications concerning South Chicago Chapel, Heights Crematory and the individuals associated with both businesses.
If our current laws allow someone associated with a death-care operation that has been shut down for serious misconduct to simply continue operating another establishment handling human remains without enhanced inspection and oversight, then the law needs to change.
The deceased deserve dignity. Their families deserve certainty. And the public deserves a regulatory system capable of recognizing warning signs before another tragedy occurs, not after dozens or hundreds of families have already been harme, said Commissioner Sean M. Morrison, Cook County Board, 17th District.
