Las consecuencias económicas podrían ser catastróficas
Los aranceles del presidente Trump amenazan con afectar negativamente a los agricultores y a la clase trabajadora estadounidense en los supermercados, aumentando los costos, interrumpiendo cadenas de suministro cruciales y desestabilizando la fuerza laboral. A principios de abril se produjo una grave escalada en la guerra comercial de Trump contra nuestros aliados, y los nuevos aranceles no solo representan un golpe para nuestros aliados de larga data, sino que también representan un ataque directo contra los trabajadores estadounidenses y agricultores que sustentan a nuestra nación y contribuyen a la alimentación.
Los agricultores estadounidenses dependen en gran medida de nuestros socios comerciales cruciales para exportar e importar cultivos y productos, y la política comercial del gobierno genera incertidumbre en toda la industria agrícola y miles de millones de exportaciones e importaciones.
Esto es lo que necesita saber sobre la guerra comercial de Trump y sus peligrosas implicaciones para los agricultores estadounidenses y los gastos diarios:
Se prevé que los precios de los comestibles se disparen y eliminen por completo algunos artículos de los estantes:
Los compradores sentirán el impacto de los aranceles “antes de que termine abril”, empezando por el pasillo de frutas y verduras y productos básicos con precios históricamente altos como el azúcar y el café.
Los precios de los comestibles han aumentado en general alrededor de un 23 % desde 2021. Los precios de los alimentos seguirán subiendo un 2,8 % en general debido a los aranceles de Trump, incluyendo un 4 % para productos frescos, y la carga de los costos afectará con mayor fuerza a los compradores de bajos ingresos. Algunos expertos predicen que los costos de los comestibles podrían aumentar hasta un 30 %, dependiendo de lo que compre.
Los precios de los alimentos perecederos subirán primero, seguidos de los productos no perecederos. Los consumidores también podrían ver productos de menor tamaño, lo que se conoce como “retractflation”, y ver eliminados algunos artículos a medida que las empresas intentan compensar el aumento de costos causado por los aranceles.
Según la firma de investigación de mercado Circana, el gasto en productos básicos para el hogar está disminuyendo a medida que los consumidores optan por marcas más económicas o reducen sus gastos. Los compradores están reduciendo sus visitas a las tiendas y optando por marcas genéricas de bajo costo.
Los agricultores y las industrias ganaderas de Estados Unidos se enfrentan a una catástrofe debido a los aranceles de Trump y las represalias globales, que desestabilizan los precios, aumentan los costos, erosionan la cuota de mercado y vulneran la confianza de los compradores internacionales:
California produce el 76 % de las almendras del mundo y los aranceles de represalia podrían “perturbar significativamente las exportaciones de almendras, deprimir los precios agrícolas y transferir aún más la cuota de mercado a la competencia” para una industria que aporta más de 9 000 millones de dólares a la economía de California.
La guerra comercial de Trump podría costarle a California 6 000 millones de dólares anuales “y eliminar una cuarta parte de las exportaciones agrícolas de California”.
La Oficina Agrícola de Illinois está “profundamente preocupada” por la posibilidad de que los aranceles de represalia puedan perjudicar gravemente las exportaciones agrícolas de Illinois. Illinois es el tercer mayor exportador de productos agrícolas de EE. UU., con un total de 13.700 millones de dólares el año pasado.
Las asociaciones agrícolas nacionales afirmaron que los agricultores y ganaderos serán los más afectados por los aranceles. Más del 20 % de los ingresos agrícolas provienen de las exportaciones, y los agricultores dependen de las importaciones para obtener suministros esenciales como fertilizantes y herramientas especializadas. Esta combinación perjudicará la competitividad a corto plazo y la cuota de mercado de los agricultores a largo plazo.
Los aranceles de Trump y los aranceles de represalia de China se perfilan como un doble golpe para la industria pesquera, ya que los productos del mar se envían a China para su procesamiento y se reenvían a Estados Unidos para su venta. China es el mayor mercado de exportación de productos del mar de Alaska y la guerra comercial podría generar excedentes internos, lo que podría deprimir los precios al por mayor que se pagan a los pescadores y procesadores de Alaska.
En resumen: los aranceles imprudentes de Trump, bajo el argumento de ayudar a los trabajadores, afectarán a los estadounidenses comunes, incluidas las familias de bajos ingresos, agricultores, pescadores, ganaderos y trabajadores agrícolas que ya están en dificultades, con consecuencias económicas catastróficas como mayores costos para su sustento diario y la desestabilización de los vínculos económicos locales, rurales y globales que ayudan a mantener los costos bajos y a las empresas prósperas.
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Farmers and American Shoppers Suffer from Trump’s Reckless Trade War
The economic consequences could be catastrophic
President Trump’s tariffs threaten to negatively impact farmers and working-class Americans at the grocery store—raising costs, disrupting crucial supply chains, and destabilizing the labor workforce. Early April marked a grim escalation in Trump’s trade war against our allies and the new tariffs aren’t just a blow to our long-standing allies—they’re a direct attack on hardworking Americans and farmers that sustain our nation and help put food on our table.
American farmers heavily rely on our crucial trading partners to export and import crops and goods and the administration’s trade policy throws the entire agricultural industry and billions of exports and imports into uncertainty.
Here is what you need to know about Trump’s trade war and its dangerous implications for America’s farmers and everyday costs:
Grocery prices are set to skyrocket and eliminate items entirely from shelves:
Shoppers will feel the impact of tariffs “before April is over” – starting in the produce aisle and historically high staples like sugar and coffee.
Grocery prices have increased overall by around 23 percent since 2021. Food prices will continue to rise 2.8 percent overall from Trump’s tariffs, including 4 percent for fresh produce and the cost burden will hit lower-income shoppers the hardest. Some experts predict that grocery costs could increase by as much as 30 percent, depending on what you buy.
Perishable food prices will rise first, followed by shelf-stable goods. Customers may also see smaller-sized products, known as shrinkflation, and find items eliminated as companies try to offset their cost hikes from tariffs.
Household staples are seeing a slowdown in spending as customers switch to cheaper brands or cut back spending, according to market research firm Circana. Shoppers are taking smaller trips to stores and switching to inexpensive generic brands. Farmers and livestock industries across the U.S. face catastrophe due to Trump’s tariffs and global retaliations, which destabilize prices, increase costs, erode market share, and disrupt international buyer trust:
California produces 76 percent of the world’s almonds and retaliatory tariffs could “significantly disrupt almond exports, depress farm prices, and further shift market share to competitors” for an industry that contributes more than $9 billion to California’s economy.
Trump’s trade war could cost California $6 billion annually “and wipe out one-quarter of California’s agricultural exports.”
The Illinois Farm Bureau is “deeply concerned” that retaliatory tariffs could severely damage Illinois’ agricultural exports. Illinois is the third largest exporter of farm goods in the U.S., totaling $13.7 billion last year.
National farm groups said farmers and ranchers will bear the brunt of tariffs. More than 20 percent of farm income comes from exports and farmers rely on imports for crucial supplies like fertilizer and specialized tools. This combination will cause short-term damage to competitiveness and long-term damage to farmers’ market share.
Trump’s tariffs and China’s retaliatory tariffs are set to be a dual blow to the seafood industry since seafood is sent to China to be processed and reshipped to America to be sold. China is Alaska’s “largest seafood export market” and the trade war could lead to domestic surpluses “potentially depressing wholesale prices paid to Alaska fishermen and processors.”
The bottom line: Trump’s reckless tariffs, under the lie of helping workers, will hit everyday Americans, including already struggling low-income families, farmers, fishermen, ranchers, and agricultural workers, with catastrophic economic consequences like higher costs to make it day-to-day and destabilization of local, rural, and global economic ties that help keep costs low and businesses thriving.
