A veces con la intención no basta

A veces con la intención no basta

Por Ernesto Salayandía García

Yo no podía parar
Después de una santa guarapeta de estar tragando alcohol como cosaco, inhalando cocaína como degenerado, tomando Tafil a cada rato e inyectándome un mundo de morfina sintética, más el cumulo de cigarros que me chutaba, caía como muerto , eran demasiados días en la parranda, los excesos al máximo y en extremo, de lo mal que me sentía, una cruda horrible por el abuso del vodka, las mal comidas y mal dormidas por andar en la fiesta, me decía una y otra vez a mí mismo.- Juro que no vuelvo tomar.- Lo juro.- y al poco rato me curaba la cruda con un clamatito con Coronita, un pasecito de coca, una arponeada de Nubain, un par de Tafiles y varios cigarros.- Vuelve a la vida.- y va de nuez a seguir la fiesta como si nada hubiera pasado, ahora, agregado y aumentado.

No quiere o no puede
Definitivo, de ahí vengo, hará cosa de 20 años, estuve 35 días en Oceánica, en Mazatlán, México, termine el proceso y nos fuimos de luna de miel al Rancho Las Moras, ahí estuvimos una maravillosa semana mi mujer y yo, llegando a México caí en los viejos moldes.- No te juntas con quien consumías.- No hagas nada a escondidas.- Derrótate ante las sustancias y bla, bla, bla,. Yo llegue a casa de mis, papas en la CDMX, se me dijo que fuera a un grupo de Alcohólicos Anónimos, por supuesto que no fui, se me recomendó ir a mantenimiento de la clínica en sus oficinas del Parque Hundido, tempo fui, de repente me eche un pase de cocaína y así me fue, debido a que me prendí más y más de la cocaína, mi vida se tornó completamente ingobernable, mis fondos, fueron crueles, severos e irreversibles.- Me volví loco.- Me drogaba para vivir y vivía para drogarme.-

Encontré más de 400 defectos de carácter en mí
En mayo de 1999 ingrese al centro de rehabilitación que me vio nacer, AMAAR de Chihuahua, entre por mi propia voluntad, di por hecho, que se trataba de una Oceánica Chiquita, pero sin mar, llegue con sendos y severos fondos, no podía parar, prendido de la cocaína, de las pastillas, del Nubain, morfina sintética, de la botella diaria de vodka y de las tres cajetillas de cigarros que me fumaba todos los días, de entrada, me dieron la bienvenida tres internos, llamados apoyos, con un lenguaje humillante, por demás denigrante, por demás agresivos.- El chingon, chingo a su madre.- Vas a aprender a amar a Dios en tierra ajena hijo de tu puta madre.- Me desnudaron supervisando que no trajera droga escondida en mis partes íntimas, .- Me dijeron hasta de lo que me iba a morir, mi mujer cuando se despidió de mí, me dio la bendición, diciéndome lo que siempre me ha dicho.- Acuérdate mi amor, que somos tres, Dios, tu y yo.- me echo la bendición. eso basto para que se burlaran de mí, de putete no me bajaron, después de tres horas pasamos a un cuarto donde había más de cien adictos dormidos, pise la alfombra de cuerpos, después me aventaron al baño, no había espacio, me acomode al lado de la tina de orines, éramos 18 adictos, de los cuales, 17, han muerto, la mayoría menores de edad, mi primer fondo fue el cigarro y el síndrome del encierro en unas condiciones infrahumanas totalmente desagradables, por supuesto que de inmediato, quise salir del encierro, pero no me dejaron, la terapia, de adicto a adicto, era repetitiva, aburrida y con una tonadita fastidiosa, nos daban el caldo espiritual, repollo con agua hirviendo, con una tortilla, tres minutos para comer, por las mañanas avena sin azúcar, sin pan y por la noche, frijoles con gorgojos desabridos, fue un proceso, lento, duro y doloroso, agresivo, vulgar y tedioso, me pega el síndrome de supresión, cada vez que voy a obrar arrojo chorros de sangre, mas, coágulos, el dolor de huesos era interminable, al igual que el fastidio, no hay terapia psicológica, ni actividades recreativas, estamos 120 internos apretados, no hay literatura, ni ningún tipo de ayuda terapéutica, yo hago la lucha por salir, en cada intento me someten, me castigan y me reprimen, al pasar del tiempo, tengo un despertar espiritual, siento la luz dentro de mí, le pido a El que me ilumine, me guie para saber el por qué me hice adicto, por qué toque los fondos que viví y comencé a escribir mi inventario de conductas toxicas, los apoyos, se burlaban de mí, aun así, me inspiraba para detectar mis patrones de conducta, no solo pude escribir el perfil de mí mismo, escribí sobre el perfil del adicto, cuando salí libre, domingo a domingo, comencé a trabajar mis conductas toxicas escribiendo en mi columna, De adicto a ADICTO, me queda claro que no pretendo quedar blanco y puro como la nieve, ni ser el Alcohólico del año, lucho por mi libertad, por dejar de dañar a los demás, no estoy de acuerdo con esos anexos que carecen de un plan terapéutico, de instalaciones dignas, de ética y por desgracia el país está saturado de centros de mala muerte, hay una pésima imagen, los antecedentes de un buen número de anexos hablan por sí mismo, yo llegue anémico, desnutrido, desintegrado y hecho garras, me daban de comer todos los días, un caldo espiritual vil repollo y una tortilla, era un programa de valorización, con toda la cosa, intente suicidarme, pero me falto valor para cortarme la yugular, el encierro se tornó, insoportable.- Gracias por leerme y más por escribirme ernestosalayandia@gmail-com 614 2 56 85 20 sigue la huella, este y todos los lunes a las 6 de la tarde tiempo de Chihuahua , México, televisión por internet Facebook, corre la voz por favor.- https://www.youtube.com/watch?v=CFtWizIYEwo

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