Humberto Caspa, Ph.D. – hcletters@yahoo.com
Las leyes del país sancionan a adultos que tienen relaciones intimas con menores de edad. Sin embargo, en el supuesto mundo del “arte”, los abusos sexuales no solamente se permiten, sino también se los vanagloria.
En los círculos del Reguetón, una adolescente de 14 años está completamente “lista” para que un “viejo” mayor de 21 años “le tire la labia para que se le [me] empelote”. Mas vulgaridades como la anterior, se puede encontrar en los nuevos géneros de música contemporánea, pero líricas sobre niñas menores de edad solo en una nueva versión de reguetón interpretada por supuestos grandes artistas latinoamericanos.
- Balvin, Muluma, Ryan Castro y Blessd se encargan de gravitar contra la decencia de la mujer y de las adolescentes. Junto a ellos, nada más ni nada menos que Karol G., la musa colombiana, que melodiosamente dice que una niña de 14 años puede tener relaciones sexuales con quien desee.
“El culo es de ella y por ende se prende. Ella sabe con quien se atiende. Parece inocente, [pero] esos ojitos mienten”.
Si J. Balvin y otros artistas de puertorriqueños se alarmaron que un cómico republicano haya denigrado a su país por compararla con una “isla de basura”, me pregunto si estos mismos “artistas” sienten lo mismo cuando denigran abiertamente no solamente el carácter y la personalidad de la mujer, sino la sexualidad de una adolescente de 14 años.
Lamentablemente, nuestra sociedad está en decadencia. En lo político, recientemente una mayoría del Colegio Electoral eligió a uno de los más incompetentes como presidente de la nación. El nuevo líder político que va a gobernar el país más importante del mundo, lo va a hacer con la anuencia de la mayoría.
Recordemos que este líder es un “violador sexual” comprobado; es un racista en carne y hueso, un corrupto que nunca se sacia con los capitales que obtiene, un insurrecto que atentó contra el Congreso de la nación y contra la Constitución Republicana del país.
Socialmente, nuestra gente está en decadencia porque ya no sabe reconocer lo bueno de lo malo. Los nuevos artistas están tan inmiscuidos en la fama y en el prodigio del poder y del dinero que se olvidan que las palabras –especialmente sus palabras— tienen resonancia y repercusión en las nuevas generaciones, quienes, de una u otra forma, los veneran y los reconocen como seres especiales.
Que lejos está esa cultura, esa costumbre, esa política que crearon los forjadores del país. Estados Unidos nunca fue perfecto, pero nunca dominado por la imperfección. ¿A qué hemos llegado?, 14 años todavía es una niña.
Humberto Caspa, Ph.D. es investigador de Economics On The Move.
